EFE
Como es usual, la manifestación de Greenpeace tuvo un fuerte impacto visual, que los activistas consiguieron esta vez con la figura de una enorme ballena azul hecha con caucho e inflada con una poderosa bomba de aire.
La ballena de plástico fue instalada a las puertas del Palacio presidencial de Planalto, en el que Greenpeace entregó además un documento en respaldo del Santuario de Ballenas del Atlántico Sur, apoyado por unas 20.000 firmas.
Según Greenpeace, la reunión que la Comisión Internacional Ballenera (CIB); tiene previsto realizar en junio próximo en Chile "será una nueva oportunidad para que Brasil exprese su apoyo a la moratoria para la caza comercial de ballenas que se aplica desde 1986".
Asimismo, el grupo ecologista expresó que confía en que Brasil insistirá en la creación de un santuario ballenero en el Atlántico sur, una propuesta que el país promovió el año pasado junto con Argentina, pero que no fue aprobada por la CIB.