EFE
Estas calcificaciones arteriales, según señala un comunicado de la Universidad, afectan alrededor de un 40 o 50 por ciento de los pacientes sometidos a diálisis, lo que implica que, si no se trata, pueden sufrir hipertensión al tiempo que se incrementa el riesgo de padecer accidentes cardiovasculares.
Además, la calcificación en este tipo de pacientes complica notablemente un posible trasplante renal, según apuntan los investigadores, que han querido centrarse en el papel que las proteínas juegan en esta problemática, ya que siempre se había creído que tenían un efecto inhibidor.
El experimento consistió en seguir diariamente un proceso de calcificación inducido en ratones. Se separaron dos grupos, uno al que fue alimentado con una dieta normal con un compuesto llamado fitato, y otro, con una dieta modificada sin fitato.
A los ocho días de iniciarse el experimento, los investigadores de la Universidad balear comprobaron cómo el segundo grupo presentaba ya una calcificación considerable debido al crecimiento de cristales de fosfato cálcico, así como un incremento de células del sistema inmunitario y la presencia de osteopontina.
Esta proteína, según explica el doctor Grases, director del Instituto Universitario que lleva a cabo la investigación, "es sintetizada por los macrófagos y reacciona con el calcio de modo que su estructura molecular queda modificada y enganchada a la estructura de los cristales cálcicos.
De este modo, Grases y su equipo han logrado erradicar la creencia de que este tipo de proteína inhibía dichos cristales, y se ha comprobado que es un señalizador celular que indica a los macrófagos que pueden atacar esos cristales, a los que, gracias a la proteína, distinguen como elementos ajenos al cuerpo a los que tienen que combatir.
Este descubrimiento ha sido fruto de un experimento llevado a cabo en el primer año de desarrollo del proyecto "Estudio sobre la prevención del desarrollo de calcificaciones cardiovasculares en pacientes dializados", que está previsto que se termine en 2011.