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Atentado en París

La emotiva carta del marido de una víctima a los terroristas

Antoine Leiris dice a los yihadistas de que ni él ni su hijo les "regalarán" nunca su "odio" por la muerte de su esposa

18.11.2015 | 23:18
Antoine Leiris junto a su mujer fallecida Hélène.

Hélène Muyal-Leiris fue una de las 89 víctimas mortales del asalto a la sala Bataclan. Su marido, Antoine Leiris, periodista de la cadena de radio France Bleu, ha publicado en su muro de Facebook un emotivo mensaje en el que deja claro a los terroristas que ni él ni Melvil, su hijo de 17 meses con Hélène, les "regalarán" nunca su "odio".

La carta, que hasta la fecha ha sido compartida más de 169.000 veces en Facebook, está escrita en francés y dice así:

"El viernes por la noche robasteis la vida de un ser excepcional, el amor de mi vida, la madre de mi hijo, pero no obtendréis mi odio. No sé quiénes sois ni lo quiero saber, sois almas muertas. Si ese Dios por el que matáis nos ha hecho a su imagen, cada bala en el cuerpo de mi mujer habrá sido una herida en su corazón.

No os haré este regalo de odiaros. Vosotros lo habéis buscado y sin embargo responder a vuestro odio con mi cólera sería ceder a la misma ignorancia que ha hecho de vosotros lo que sois. Vosotros queréis que yo tenga miedo, que mire a mis conciudadanos con ojos desconfiados, que sacrifique mi libertad por la seguridad. Habéis perdido. El mismo jugador sigue jugando todavía.

La he visto esta mañana. Por fin, después de noches y de días de espera. Estaba tan hermosa como cuando se marchó el viernes por la noche, tan hermosa como cuando me enamoré perdidamente de ella hace más de 12 años. Por supuesto que estoy devastado por el dolor, os concedo esta pequeña victoria, pero esta durará poco. Yo sé que ella nos acompañará cada día y que nos reencontraremos en ese paraíso de las almas libres al cual no accederéis jamás.

Somos dos, mi hijo y yo, pero somos más fuertes que todos los ejércitos del mundo. No tengo más tiempo para dedicaros, debo reunirme con Melvil, que se despierta de su siesta. Tiene 17 meses apenas, va a tomar su merienda como todos los días, después vamos a jugar como todos los días, y toda su vida este niño os hará la ofensa de ser feliz y libre. No, tampoco tendréis su odio".

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