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Ana María


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  • 07
    Abril
    2017

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    Alicante Salud

    ¿Por qué lo llaman ansiedad cuando quieren decir “síntoma”?

     

     

    En principio, la ansiedad forma parte de la condición de los seres humanos, quienes la utilizamos como un mecanismo con el que afrontar un determinado peligro o riesgo. Dicho así no parece que exista motivo de preocupación, el problema llega cuando se convierte en un intenso sufrimiento que no somos capaces de controlar.

     

    Dicho esto, no es necesario que se dé una circunstancia de peligro inminente y real para que se encienda la luz de alarma. Te sorprenderá saber que sus temidos síntomas pueden aparecer en cualquier momento y lugar, ante la situación más cotidiana. Tu misión será saber identificarlos pues, necesariamente, vas a tener que combatirlos para recuperar el ritmo normal de tu vida.

     

    ¿Por qué lo llaman ansiedad cuando quieren decir “síntoma”?

     

    No dejes que la ansiedad limite tu vida

     

    Y es que puede llegar un momento en que gestos tan sencillos como relacionarte con un desconocido, conducir, ir al dentista, decidir sobre la educación de tus hijos, salir de copas, ir al cine, coger el metro, viajar o salir a pasear te supongan una pesada losa que te sientas incapaz de levantar. Si esto es así, no digamos ya, por ejemplo, hablar en público, pues es muy posible que ni te lo plantees. Pero, ¿y si tu trabajo depende de ello?

     

    Cuando sientes ansiedad tu cabeza no para de dar vueltas. Las ideas se te agolpan unas tras otras y tú mismo te cuestionas, pareces sentir que su misión es la de prevenirte, pero más tarde te sientes amenazado por ellas. El resultado: terminas encontrándote fatal por no ser capaz de tomar las riendas de tu vida. La buena noticia es que semejante malestar tiene solución, solo has de tomar conciencia y decidirte a salir de tan desaconsejable bucle.

     

    Reconoce sus síntomas y di ¡Basta!

     

    No caigas en el error de sentirte culpable, ni mucho menos cobarde. Da igual la causa que te haya llevado hasta aquí. No es cuestión de que seas demasiado exigente contigo mismo, piensa que cualquiera puede padecer este trastorno y que únicamente habrás de reunir fuerzas para encararlo. Ponte a ello, sin prisa pero sin pausa.

     

    Si el hecho de leer estas líneas ya te está poniendo nervioso, cálmate, respira hondo y piensa en la emoción que te embargará cuando aprendas a manejar correctamente tus emociones.

     

    Siempre que nos sentimos ansiosos una sensación generalizada de desazón y desasosiego constantes se apodera de nosotros. Tendemos a estar mucho más nerviosos de lo habitual y nos sentimos sudorosos y tensos. A la par, es muy común que experimentemos temblores, vértigos, mareos, molestias epigástricas y hasta taquicardia, lo que a su vez nos intranquiliza aún más. Es un círculo vicioso.

     

    Ahora bien, para que una persona sea diagnosticada de ansiedad, debe sufrir sus síntomas con frecuencia, prácticamente todos los días y durante varias semanas. Lo contrario sería catalogado como uno o varios episodios puntuales.

     

    Vencer la ansiedad está en tus manos

     

    Un factor esencial que tienes que tener en cuenta es que una ansiedad no tratada puede llegar a acarrearte, en no pocas ocasiones, diversos problemas de salud. Es lógico pues, siguiendo la máxima “mens sana in corpore sano”, tu cuerpo y tu mente suelen estar estrechamente relacionados.

     

    Así las cosas, no es extraño que si no tratas tu ansiedad termines padeciendo fuertes dolores de cabeza y de espalda, fruto de la tensión acumulada y otras patologías más graves, cuales son ser las hernias de disco.

     

    ¿Por qué lo llaman ansiedad cuando quieren decir “síntoma”?

     

    Aunque la manera de superar este trastorno merece un capítulo aparte, te vamos adelantando que es fundamental que trates de mejorar tus pautas de descanso. Duerme un mínimo de 8 horas y hazlo preferentemente por la noche, pues está demostrado que el sueño nocturno es más reparador para el organismo que el diurno.

     

    De la misma forma, en estos períodos, es muy frecuente la aparición de pesadillas. Lógicamente, suelen estar relacionadas con todo tipo de situaciones desapacibles, así como con drogas, razón de más para que estés alerta, pues en etapas en las que nos encontramos especialmente vulnerables, solemos ser más proclives a caer en adicciones de distinta índole y las sustancias tóxicas no son una excepción.

     

    En definitiva, y siguiendo la corriente de la inteligencia emocional, tan de moda en este momento ¡Piensa en positivo!

     

     

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