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Maria Medel

Sobre este blog de Alicante

Cómo vivir en una partida rural y no morir en el intento.


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  • ¿Barracón o autobús?

    Este curso, varias familias de las partidas de Alicante se han quedado sin autobús escolar a centros de San Vicente, un servicio que venían utilizando desde hace años de prestado. Se quejan de que las han dejado en la estacada de golpe y porrazo, ajenas al conocimiento generalizado de que el transporte se acabaría tarde o temprano.

    Por su domicilio les corresponden los colegios de La Cañada y Verdegás, y el instituto Haygón al que están adscritos ambos, pero defienden su derecho a elegir centro y no llevar a sus hijos a un barracón con muchas carencias y alumnos desfavorecidos. Otras manejan información errónea y desfasada, como que La Cañada pertenece a San Vicente, su colegio no es de línea completa, no dispone de autobús y comedor, o incluso está cerrado.

    Algunas asociaciones de vecinos y colectivos pedáneos (¡el propio Distrito 5!) se han sumado a la lucha y pasan por alto que en los colegios de las partidas hay plazas libres. Por delante de sus casas pasa un autobús al colegio de primaria e instituto público que les corresponde pero prefieren ir a otro. Defienden el derecho a elegir un centro que les dará supuestamente una ventaja competitiva en el futuro mercado laboral respecto a sus vecinos. Demandan una educación mejor y de más calidad que la de los demás, en centros de ladrillo y con un alumnado más homogéneo. Un sistema educativo a dos niveles que les ahorre a sus vástagos las molestias de un aula de lata, sin conocer que se trata de centros extraordinarios en su funcionamiento y con una comunidad educativa encomiable.

    Si todas las familias hicieran lo mismo, las partidas se convertirían en urbanizaciones dormitorio sin servicios ni vida en común. ¿Será ese el objetivo? Ni siquiera se trata de centros de línea valenciana, que sí estaría justificado.

    La política educativa actual defiende una enseñanza pública de calidad que no discrimine a las familias en función de su capacidad o sus recursos, y ahora desde las partidas piden todo lo contrario. Se trata de que todos los centros dispongan de unas instalaciones dignas y recursos suficientes, compensando si hace falta las necesidades de un alumnado heterogéneo y no de concentrar a las familias con mayores posibilidades y recursos en los mismos colegios.

    Quizá la Conselleria decida restaurar el servicio hasta que esté construido el nuevo colegio de las partidas dentro de unos años y a partir de entonces se suprima el transporte a centros no adscritos. Al fin y al cabo, el derecho a una educación pública de calidad y universal es de todos los niños, y no implica la libertad de elección de centro por parte de algunos padres por razones excluyentes y sufragada por el erario público.

     

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