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Pedro Luis Sánchez Gil

Soy Pedro Luis Sánchez Gil y actualmente dirijo el Servicio Común de los Juzgados de Alicante (registro y reparto de asuntos y actos de comunicación y ejecución en la calle). Soy licenciado en Derecho y Letrado de la Administración de Justicia. Escribo artículos de opinión fundamentalmente en el dia...

Sobre este blog de Sociedad

Análisis político y de actualida social.


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  • 28
    Noviembre
    2016

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    SOCIEDAD
    Alicante

    CAMPS Y BARBERÁ, LOS ÁRBOLES DEJADOS CAER

     PENSÉ EN SU MOMENTO QUE NO SE LE DEJARÍA CAER A CAMPS, Y SE LE DEJÓ CAER. PENSÉ DESPUÉS QUE NO SE LA DEJARÍA CAER A RITA BARBERÁ, Y SE LA DEJÓ CAER.  ¿ ERA NECESARIO? ¿ LO RECLAMABA ASÍ EL INTERÉS DEL PARTIDO? 

    A veces enmascaramos lo que hacemos en interés propio alegando que lo hacemos por el interés de otros.   Ocurre en muchas esferas de la vida. Se queda así uno más tranquilo, con su conciencia y con la imágen que proyecta de si mismo. Autoengaño y engaño, que como se dice de las mentiras, tienen las patas muy cortas.

    He asistido estos últimos años a una bajada de pantalones del Partido Popular, en la Comunidad Valenciana y en ocasiones a escala de España que me ha costado comprender.

    En la Comunidad Valenciana, quienes han seguido estos años los artículos de opinión del diario Información e incluso con anterioridad los de Las provincias de Alicante, me habrán visto muy cercano a las posiciones del Partido Popular, porque aun sin ser militante del mismo, mis convicciones políticas me han hecho sentirme próximo a sus posiciones políticas, aunque discrepando en las ocasiones en que he considerado que debía de hacerlo.

    Defendí desde el año 2008 o 2009 la candidatura e Mariano Rajoy a la presidencia del PP y a la del Gobierno de la Nación porque lo consideraba y lo considero una persona preparada, seria y capaz. Por esto y porque estimaba que su equipo más cercano era muy valiososo, hay quien ha pedido mi cabeza en términos de que no se me deje publicar nada en ningúna parte.

    Y en la Comunidad Valenciana defendí desde principio a fin la inocencia de Francisco Camps en el archifamoso asunto de los tres trajes, dándome al final la razón la justicia. Justicia que precisamente no se hizo con el ex-presidente de la Comunidad, a quien tras haber sido machacado inmisericordemente durante varios años, se le dejó caer sin reponerle y restituirle en lo que era su derecho.

    La cacería de Francisco Camps continuó y continúa por sus contrarios, que no olvidan el ftacaso en el caso de los trajes al no haber conseguido la condena que afanosamente buscaron.

    La Comunidad Valenciana fue demonizada a conciencia. Nada se había hecho bien. Solo había habido corrupción capitaneada por Francisco Camps.

    Nunca consideré a Francisco Camps un corrupto y sigo pensando lo mismo. Sin conocer la causa de la Fórmula Uno en la que ahora está encartado y sobre la que someramente ya me pronuncié hace algún tiempo, estoy convencido que su actuación, por más o menos acertada que pudiera considerarse desde el punto de vista político y económico, no conllevó el ánimo doloso en base al cual pudiera considerarse delictiva.

    A Camps se le dejó caer y llegó Alberto Fabra, un político del que no tengo duda alguna de su honradez. Pero se empezó con la política de las líneas rojas. Por supuesto que deben de existir las líneas rojas en casi todos los ámbitos de la vida, se las llame así o de cualquiera otra manera. Sin embargo no se supo enfrentar con decisión la intención de los contrarios de descalificar a todo el PP, a todos y cada uno de sus dirigentes. Seguramente sin percatarse de ello se cayó en la trampa urdida por sus contrarios lanzando piedras sobre el propio tejado.

    Se debió defender con más ahínco todo lo que se había hecho bien y parar los pies a los difamadores a los que se les ha llenado la boca con las retahílas y sonsonetes de que el PP es el partido de la corrupción.

    Algunos querrán achacarme con lo anterior que yo defiendo a los que han cometido alguna palmaria inmoralidad o delito de corrupción. No hay más que leer lo que tengo escrito en prensa o cualquiera de mis intervenciones en Información TV y en su día en Onda Cero para que quede claro que nada más lejano de la realidad.

    Yo no defiendo los delitos ni las inmoralidades de nadie.  Y desde luego lo que he manifestado lo he hecho en base a  los conocimientos que en cada momento he tenido.

    He comprobado que defender y abogar por ciertas personas ha despertado en algunos el deseo de que no se me permita expresarme en ningún medio público. Pero por suerte, y lo agradezco de veras, sobre todo en este medio y en los que he tenido la oportunidad de dar mi opinión, el respeto a la pluralidad y a la libertad de expresión es encomiable.

    Hace unos días falleció Rita Barberá, la alcaldesa de Valencia que batió récord de adhesión popular. No conozco bien toda la persecución de que ha sido objeto. Conozco por la prensa el caso de los mil euros por el que recientemente declaró en el Tribunal Supremo. Pero siempre he pensado que estaba ante una política honesta. Sin embargo, cuando a alguien se le machaca día si y día tambien, comprendo que haya quienes la hayan tomado por una corrupta. Difama que algo queda, y si se difama mucho todavía más.

    Ahora veo que muchos dirigentes del patido Popular han declarado que debieron apoyarla más. Seguro que es así. Yo también la vi un poco abandonada a su suerte.

    Camps era  un político fiel a su partido. Rita era una persona fiel a su partido. Desde luego que es necesaria una reflexión. La lealtad es un valor fundamental en la vida, que no lo ampara todo, desde luego que no, pero que si debe de amparar a las personas que obran con honestidad, con lealtad y de buena fe.

     

     

     

     

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