Blog 
La captura de Cerbero
RSS - Blog de Juan Carlos Delrieu

El autor

Blog La captura de Cerbero - Juan Carlos Delrieu

Juan Carlos Delrieu

Alicantino, economista, con capacidad más analítica que intuitiva, una educada visión estratégica del mundo que nos rodea, aficionado al fútbol y, pese a todo, irracionalmente apasionado del Hércules!

Sobre este blog de Deportes

La más difícil tarea de Hércules era capturar a Cerbero en las puertas del Infierno. Se tuvo que sumergir en el inframundo, cruzándose con almas oscuras y mentes inaccesibles. No pudieron con él.


Archivo

  • 01
    Abril
    2018

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Alicante Deportes

    ¿Qué pasaría si ...?

    Ya nos han robado la ilusión de asistir al campo y aspirar a que la suerte en la promoción de ascenso nos sonría. Ya me han sustraído la ilusión de escribir, al menos, en lo que resta de temporada (aunque con este equipo las sorpresas, habitualmente negativas, dan para muchos comentarios). Por ello, pido excusas por anticipado por la longitud de este último texto.

    De nada sirve ser irónico o reflexivo, estratega o técnico. Aunque en fútbol las matemáticas no cuentan, en cualquier organización hay premisas inexorables. Si se invierte y se gestiona bien, el éxito llega de manera certera, de la misma manera que si no se hace ni una cosa ni otra, lo más adecuado, sería cerrar la empresa, pues el fracaso está asegurado. En el Hércules hace mucho tiempo que no se invierte con sentido común y hace todavía más tiempo, aún, que no se gestiona con prudencia.

    Por tanto, a los aficionados solo nos resta asumir de manera condescendiente, pasiva y finalista, que este es nuestro equipo, que es lo que nos toca y qué mejor disfrutar de lo poco que tenemos a andar disgustados todos los días. Una filosofía que cabalga entre el existencialismo de Kierkegaard (la existencia del Hércules está por encima de su esencia) y el determinismo calvinista (el destino del Hércules, como la muerte, está predestinado). Lo que parece claro es que ningún aficionado del Hércules podría comulgar con la doctrina utilitarista, según la cual, el Hércules debe ser juzgado por el placer y el bien que produce, siendo el fin último de su existencia, la felicidad. Yo, sin embargo, me resisto a este estado de irracionalidad y siempre me he sentido inclinado hacia el racionalismo de Descartes, aunque en este momento, me confieso más cercano al criticismo de Kant:  no sólo todas las personas tienen el mismo derecho a defender su razón, sino que continuamente trato averiguar dónde están los límites del conocimiento, los límites del Hércules.

    En este sentido, aun respetando (que no compartiendo) otras formas de entender la existencia del Hércules, me planteo dos cuestiones fundamentales sobre las que trataré de dar mi propia respuesta, seguramente parcial e incorrecta, pero son las únicas que casan con mi forma de pensar: ¿qué pasaría si el Hércules no les gana a los cuatro equipos que están en el entorno o por delante de su posición en la tabla, es decir, si pierde 12 ó 15 puntos en lo que resta de temporada? ¿Qué pasaría si desciende a Tercera División?

    De los 18 puntos que restan por jugar, el Hércules juega la mitad de los partidos en casa (aunque es cierto que ha perdido más en el Rico Perez que en campo ajeno, esto no es un hecho relevante, ya que el Hércules está abonado, por diseño, obra y gracia de su director deportivo, al empate fuera o dentro de casa) y de los seis equipos con los que se debe enfrentar, cuatro están mejor clasificados que el Hércules (Elche, Valencia, Ontinyent y Lleida), por lo que hay una elevada probabilidad de que de esos doce puntos en juego no logremos, con suerte, más que cuatro, ya que contra estos equipos de categoría superior, el Hércules siempre juega muy bien, pero esta temporada nunca le ha ganado a ninguno. También jugamos contra el Atlético Saguntino en su casa, un equipo tan mediocre como el Hércules, por lo que podría apostarse por un empate. Y un equipo de la parte baja de la tabla, esos que tanto miedo les dan a nuestros directores técnicos y, creo que no les falta razón, porque hemos perdido con casi todos ellos; la “suerte” es que jugamos en casa, por lo que podríamos sacar entre dos y cuatro puntos de estos dos partidos, en un ambiente desolador, con poca afición en el campo y muy decepcionada y disgustada. En total y con mucha suerte, alrededor de ocho puntos más de los que tenemos para cerrar una liga nefasta con 50 puntos, lo que nos dejaría justo donde estamos: en mitad de tabla.

    ¿Cuál es el límite natural para el descenso a Tercera División? El límite natural, en las cinco últimas temporadas ha estado alrededor de los 42 puntos, por lo que podemos afirmar que el Hércules no va a descender este año, aunque en la actualidad solo estemos situados a seis puntos de los puestos de descenso.

    Pero ¿qué pasaría si el Hércules no sacara más de dos o tres puntos de los seis partidos que nos restan? ¿qué pasaría si el Hércules descendiera a Tercera División? El escenario más probable apuntaría hacia una liquidación. Nadie estaría en condiciones de afrontar los gastos de un equipo de esta entidad y, mucho menos, estaría en capacidad de cumplir sus deudas y compromisos fiscales y contractuales. El Hércules desaparecería como entidad como le ocurrió, hace unos años al Alicante CF, o al Salamanca, o a tantos otros históricos. Pero, Alicante no puede carecer de un equipo de futbol. Eso lo sabemos todos. Por el tamaño de la provincia, por la masa social de la entidad, por el estadio, por la tradición y por el nombre de un equipo casi centenario, la ciudad merece un equipo con renombre. Lo sabe el Consejo de Administración actual y lo saben los políticos locales. Ocurrió en el pasado, cuando desde la Alcaldía le pidieron a Ortiz que salvara al equipo, y volverá a ocurrir, con alguna variante, en el futuro.

    Entonces, ¿Qué pasaría si el Hércules desapareciera? Desde luego, ningún deudor cobraría y nadie del actual Consejo de Administración tendría que realizar un desembolso, entre otras razones porque la propiedad del Club pertenece a una sociedad que, probablemente, carezca de activos, excepto el 85% de las acciones recién adquiridas al IVF.

    Pero como Alicante necesita de un equipo, el Hércules, desparecido, podría reformularse como un nuevo equipo. Un equipo que se llamara casi como el nuestro (por ejemplo, Hércules Fútbol Club) y que, con el beneplácito de los políticos locales, pudiera emerger como una alternativa al vacío dejado por el Hércules Club de Fútbol. Sería una travesía compleja, pero en el que habría algunos ganadores y muchos perdedores. Perdemos la afición, pierde la ciudad y pierden los deudores. Por el contrario, ganarían los actuales propietarios del equipo que, por “honrar” a la ciudad, seguirían a cargo de esta nueva entidad deportiva sin tener que afrontar los pagos de las deudas que asumieron tras la adquisición de las acciones del Hércules. Un escenario que, como propietario, tendría mucho sentido … si no se tuvieran escrúpulos. Adicionalmente, quién sabe si a cambio de tanta generosidad, hasta se les vuelve a vender el estadio por unos cuántos euros.

    Es un escenario irreal, casi de ficción, muy improbable porque los propietarios de las acciones ya han demostrado su genuino interés por el equipo (aunque también han reconocido públicamente que hasta que no se suba a Segunda División, el Hércules no afrontará ningún pago). No obstante, dado el evidente rechazo de los propietarios a seguir invirtiendo y gestionado con sentido deportivo y empresarial (lo que implicaría renovar a casi todo el equipo, cambiar al director deportivo y también al director técnico, lo que parece muy improbable), es un buen momento para que los racionalistas y los idealistas trascendentales, al más puro estilo de Kant, nos hagamos este tipo de reflexiones. Y nos las hacemos porque queremos al equipo. Porque somos, por encima de todo, herculanos.

    ¡Macho Hércules!

    PD: Me permito solicitar excusas a los lectores que me hayan leído hasta este punto por la longitud del texto, pero ya es el último de esta temporada y no quisiera terminar sin extender mi apoyo y reconocimiento a las palabras, como siempre bien escritas y mejor estructuradas, de José Antonio Arcas y su blog “Conversaciones con Jorge. Preferente. Fila 18”. El IVF es un fiasco. Además de lo que José Antonio menciona en su último artículo, el IVF ha tenido la indecencia de vender las acciones del club a una sociedad sobre la que será imposible embargar absolutamente nada, por lo que los incentivos de esta sociedad para liquidar al Hércules son equivalentes a los incentivos a una buena gestión. Pésima gestión la del IVF en todos los sentidos.

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook