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Blog Juego de series - José Antonio Martínez Perallón

José Antonio Martínez Perallón

Fan incondicional de todas (o casi todas) las expresiones de cultura popular y conocedor de numerosos datos que queda bien repetir, aunque puede que no valgan para nada.

Sobre este blog de TV

Una mirada a las series por las que debes dejarte atrapar y de las que debes evitar.


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  • 07
    Marzo
    2015

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    Alicante
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    Tipos de spoilers

    Tipos de spoilers

    ¿Cuántos tipos de spoilers existen? El inicio de la tercera temporada de House of Cards, cuyos nuevos episodios se han colgado de golpe en Netflix, han vuelto a poner sobre la mesa el consabido tema de los spoilers. Es la manera corta y en inglés de referirte a cuando viene uno y te cuenta lo que va a pasar. Los avances de las nuevas tecnologías han provocado que la cosa ésta del spoiler crezca y surjan nuevas posibilidades para que tengamos información que no deseamos sobre lo que va a pasar en nuestra película o serie favorita. Muchos espectadores ya se están pegando maratones con los episodios de las andanzas del congresista Frank Underwood para que nadie les chafe nada. Hoy en el blog analizamos los distintos tipos de spoilers. No hay nada como conocer al enemigo, para poder evitarlo. 

    El del bocazas: Es uno de los más clásicos. Cuando llega uno y suelta de sopetón: "Qué fuerte lo de la muerte de XXXXXXX en Juego de Tronos". En cuanto ve tu mirada asesina, se da cuenta de que aún no has visto el capítulo de marras y empieza a deshacerse en disculpas, pero sin poder aguantar esa risa nerviosa.

    Imprudentes: Es un poco parecido al anterior, pero éste no ocurre en una charla informal. Estás viendo la serie en cuestión, digamos por ejemplo "Homeland" y entra alguien al salón y pregunta: "¿ha pasado ya lo del atentado?". Es ese momento en que todo se queda en silencio, preparas tu mejor mirada de odio y respondes. "No". Perfectamente se podría añadir, "es más, ni siquiera me había imaginado que iba a haber un atentado".

    El del gracioso: Estos directamente están hechos a mala leche. Es cuando tu interlocutor decide contarte el final de tu serie favorita sólo por hacer una gracia. Mientras tu cara se va poniendo de color rojo de ira, él no puede parar de reírse, mientras tu no puedes evitar pensar que no tiene ni p... gracia.

    Vengativos: Éste suele ser consecuencia del anterior, pero a la inversa. "¿Te acuerdas cuando me contastes que al final de tal película Bruce Willis estaba muerto? Pues para devolverte el favor, te diré que a Laura Palmer la mató...". La diferencia es que ahora que eres tú el que chafa la sorpresa y empiezas a encontrarle la gracia a la cosa.

    De wikipedia: Acabas de engancharte a una nueva serie y te encanta. Simplemente por curiosidad empiezas a navegar por internet para buscar cosillas. Si el nivel se va a mantener, si a la gente le gustó... Entonces descubres esas tablas que te indican la trayectoria de todos los personajes durante toda la serie y descubres aterrado que tal personaje dejará de aparecer en la tercera temporada. "NOOOOOOO, pero si era mi favorito". Una lectura accidental lleva a la otra y al final acabas leyendo el 75% de lo que te espera.

    El autospoiler: Son esos momentos de debilidad en los que ya no puedes soportar la espera. "Dime lo que va a pasar, pero YA, que yo no aguanto otra semana más". Hubo muchos que cuando empezó la sexta temporada de Lost sólo se conformaban con ver los primeros segundos del episodio para ver si seguían en la isla o estaban en el avión. Pero en ese caso, la cosa tenía truco.

    Intrascendentes: Hay spoilers y spoilers. Unos son de los que de verdad te pueden chafar una serie y en cambio otros son totalmente irrelevantes. Aún así, hay quien no quiere saber ni eso. "Ay no me cuentes que es una comedia", "No me digas que transcurre en Escocia, que no quiero saber nada". No todos reaccionan igual ante este tipo de información que en el fondo es irrelevante porque lo vas a saber nada más empezar el episodio.

    Deductivos: Aquí no hay un culpable directo. Es un poco como Fuenteovejuna, todos a una. A lo largo de la semana, uno ha podido ir recogiendo pistas involuntariamente de sitios varios y ha desarrollado esa pequeña faceta de Sherlock Holmes que todos llevamos dentro. El comentario de unos amigos que hablaban del capitulito en clave, esas fotitos en internet sobre tal personaje... de repente, unes todo y la solución aparece clara y diáfana en tu mente como una epifanía. Esto ofrece la ventaja de mantenerte en tensión durante todo el episodio. Por un lado, temes que hayas deducido lo correcto y eso que te has imaginado acabe pasando en pantalla. Por el otro, hay que tener en cuenta que poner a prueba tus dotes deductivas y acertar, elevan bastante el ego.

    Caducados: ¿Cuándo caduca un spoiler? Hubo un tiempo en que una vez emitido el episodio en España se abría la veda y ya era algo de dominio público. Sin embargo, hoy las series se ven de otra manera. Hay quien prefiere esperarse a tener la temporada entera para empezar a verla y hay inclusos quienes aguantan a que la serie esté finalizada para tragársela de tirón. Con este panorama, hay que anotarse algo muy claro en la cabeza: los spoilers son como los yogurts de Cañete. No caducan.

    Eternos: Da igual que hayan pasado años desde que se emitió por primera vez. Hay cosas que nunca se pueden decir y jamás se podrán decir, tanto en el cine como en la televisión. La identidad del asesino de Laura Palmer, o quién es el padre de cierto caballero Jedi. Son sorpresas que cada espectador deberá descubrir por sí mismos y cuando llegue el momento.

    Fotográficos: En las redes sociales suelen colarse muchos de éstos, especialmente si perteneces a algún grupo de tus series favoritas. Los titulares no desvelan el nombre de quién va a ser la baja: "Descubre qué actor abandonará la serie de Juego de Tronos", con el consiguiente aviso de spoiler. Si entras y lo lees, es bajo tu responsabilidad y porque así lo has querido. Sin embargo, ha habido ocasiones en que, aunque el titular no decía nada del nombre, esa noticia se ha ilustrado con una fotografía del actor en cuestión. Blanco y en botella...

    De borrachera: Una noche de juerga, con unas copas de más, es fácil que alguien se vaya de la lengua. El alcohol desinhibe y a uno no le cuesta mucho que le tiren de la lengua para que le sonsaquen información. Aquel que ha sufrido las revelaciones inesperadas en este tipo de fiestas, siempre alberga la esperanza de que quizá al día siguiente no se acordará de nada.

    De Whatsapp: ¿Quién de los usuarios de la aplicación de mensajes para el móvil no ha terminado en uno de esos grupos en los que a lo largo del día llegan cientos de mensajes? Desde interminables felicitaciones de cumpleaños, a fotos con mensajes de autoayuda de Paulo Coelho, chistecitos y, ¿cómo no?, ese típico momento en que entra uno al grupo y suelta "¿Vistéis lo que pasó anoche en la serie XXXXXXXX?". Noséquién ha abandanado el grupo.

    Involuntarios: Los cometes tú mismo, estás hablando del capítulo de ayer y al mirar las caras te das cuenta de que quizá has dado más información de la que esperaban oir.

    Los de sino lo digo reviento: Básicamente ocurre cuando estás mirando un episodio con alguien que ya lo vio. Puede que tengas suerte y te toque con alguien que ponga su mejor cara de poker y mire a la pantalla sin que su rostro desvele información básica. Otras veces te puede tocar a un incontinente que puede que no diga nada, pero está deseando soltarlo todo y sus reacciones hacen que también deduzcas todo. Por ejemplo, si uno de los personajes está diciendo a otro: "Sabes que nunca podría traicionarte" o "Nunca sería capaz de hacerte eso", estás escuchando cómo tu acompañante no puede reprimir risitas nerviosas. Ya no puedes parar de pensar en qué momento se producirá la traición.

    Los de información privilegiada: Estos son los que menos probabilidades hay de encontrarse, pero no hay nada imposible. Imagina que conoces a alguien del reparto de tu serie favorita. Imagina la tentación que pueden tener de contar todo. Algunos en las redes hacen el paripé de que no sabían nada y reaccionan ante tal giro como si fueran un espectador más. Antes había un campo de posibilidades más abiertas, cuando las series tardaban años en emitirse en España y tenías un amigo que había pasado un año en Estados Unidos. Las esperas y la difusión por redes no convencionales hacen que ahora esa información privilegiada sólo pueda tenerla alguien que intervino en la serie.

     

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