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José Antonio Martínez Perallón

Fan incondicional de todas (o casi todas) las expresiones de cultura popular y conocedor de numerosos datos que queda bien repetir, aunque puede que no valgan para nada.

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Una mirada a las series por las que debes dejarte atrapar y de las que debes evitar.


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  • 23
    Septiembre
    2017

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    Alicante TV

    Otra temporada para Big Little Lies

    Otra temporada para Big Little Lies

    Parece que la que ha sido una de las miniseries del año y una de las ganadoras en la última gala de los Emmy no será una miniserie. Tanto los productores, como el equipo protagonista ya trabajan para que Big Little Lies pueda tener una segunda temporada, conscientes de que en televisión hace tiempo que dejó de estar vigente aquella frase de "segundas partes nunca fueron buenas". Aún no se sabe cuándo verá la luz, pero todo el equipo ya tiene la voluntad de que sea una realidad en un futuro no muy lejano. Lo que iba a ser una historia cerrada en un arco de siete episodios busca expandirse. La serie cuenta con un reparto de cinco estrellas y una calidad narrativa indiscutible, por lo que, si la segunda temporada sale adelante y mantiene los niveles de calidad de la primera, será una noticia excelente.

    HBO había apostado por miniseries de prestigio en su oferta televisiva y se ha encontrado gratamente desbordada por la gran  acogida entre público y crítica  de sus últimos títulos. Así, Taboo la miniserie protagonizada por Tom Hardy también tendrá una segunda temporada; y The young Pope de Paolo Sorrentino contará con la historia de un nuevo Papa en su próxima entrega. En los últimos años, las estatuillas que se dan dentro de la categoría de miniseries de los Emmy se están convirtiendo en las más codiciadas. En ellas nos hemos encontrado maravillas como la historia de O. J. Simpson narrada en American Crime Story o el duelo entre esos dos clasicazos contemporáneos de la televisión en que se han convertido Fargo y True Detective. Ninguna de ellas se han limitado a ser miniseries, pero a diferencia de Big Little Lies sus tramas terminaban al final de cada temporada para renacer con una nueva historia y nuevos personajes al año siguiente. 

    Hace unos meses planteábamos en este blog un debate similar con motivo de la anunciada segunda temporada de Por trece razones, proyecto que ya está en marcha y que desde estas líneas se valoraba como innecesario. No es el caso de Big Little Lies. Creo que todos los personajes y el microcosmos creado en torno al pueblecito costero de Monterrey dan para nuevas historias por mucho que la trama haya quedado bien cerrada. De hecho, el final de la serie es el principio de una gran amistad para un grupo de mujeres que inicialmente tenía problemas entre ellas y acaban unidas contra el enemigo común que tienen todas: el machismo. Precisamente la serie más galardonada de la noche fue The Hadmaid´s Tale, que también toca el mismo tema presentar al presentar una dictadura patriarcal con un cerrado sistema de castas en el que la mujer queda relegada a llevar en sus vientres los bebés de las clases dirigentes. 

    Mejor miniserie; mejor actriz (Nicole Kidman); mejor actriz de reparto (Laura Dern); mejor actor secundario (Alexander Skarsgård); mejor director (Jean Marc Vallée);  mejor vestuario; mejor banda sonora... La euforia tras las estatuillas conseguidas el domingo por la noche ha hecho que hasta los más escépticos hayan pasado a ser conversos. Reese Whiterspoon ya había soltado alguna que otra indirecta deseando que la serie continuara. También el productor de la serie, David E. Kelley responsable de otras ficciones como Ally McBeal y Goliath, tampoco se cerraba las puertas a la idea en cada entrevista que daba. Tras la gala de los Emmy, Nicole Kidman desde la alfombra roja se desmelnaba y clamaba abiertamente que "¡Queremos hacerla!" y en parecidos términos se pronunciaba también Laura Dern, musa de David Lynch. Y así, otros personajes clave de este engranaje se han empezado a posicionar también. Jean Marc-Vallée, el director de todos los episodios, antes decía que una segunda temporada era innecesaria, y ahora contempla con ilusión la posibilidad de que el proyecto salga adelante. Casi todos dejaban la pelota en el tejado de la autora de la novela en la que se basa el guión, Liane Moraty, al decir que la continuidad de la serie dependía de que ella ideara nuevas historias para los personajes. Al fin y al cabo, son suyos. Preguntada sobre el asunto, la novelista se ha limitado a decir que está pensando en ello y que sería una posibilidad hermosa.
     

    Mientras llega o no llega la ansiada segunda temporada, HBO no renuncia a aprovechar el espaldarazo que le han dado a la serie los premios. La plataforma ofrecerá a sus espectadores al otro lado del charco este fin de semana un marathón para disfrutar de los siete episodios de golpe. En España no hace falta, puesto que la serie puede verse en completo en streaming para los abonados. En el fondo, Big Little Lies es una película de casi siete horas muy disfrutables, capaz de encogerte el corazón y dejarte al final con un buen sabor de boca.

    A lo largo de sus siete episodios, la trama de Big Little Little Lies va avanzando sin prisa, pero sin pausa. La serie arranca con un crimen en el que no sabemos ni quién ha muerto, ni por qué. Asistimos a los interrogatorios policiales a los vecinos y a una sucesión de flashbacks para ir descubriendo cómo eran las vidas de todos los implicados antes de los hechos y cómo se llegó hasta allí. Una de las protagonistas sufre la lacra de la violencia de género, aunque cada una de ellas tiene sus propios problemas con los hombres. De la situación de maltrato, ni siquiera el círculo más cercano de las víctimas había llegado a detectarlo. Entre otras cosas, porque la propia maltratada es incapaz de reconocer su realidad. Y los que podrían haberlo hecho miraban hacia otro lado. Parejas que parecían felices e ideales escondían un oscuro secreto detrás de las paredes de su dormitorio. El monstruo puede ser a los ojos de los demás un verdadero ángel, pero hace pasar verdaderos momentos de terror a su pareja en la intimidad de la alcoba. Todo empieza con pequeños detalles. Ese afán por controlar todo, celos injustificados, chantaje emocional para que ella no trabaje... Así, las discusiones algo subidas de tono se van transformando en otra cosa y la ansiedad es constante al no saber en qué momento saltará la chispa que desencadenará otro infierno peor que el anterior. Entre escena y escena, hay otro mensaje claro al presentarnos el riesgo de que el hijo de un maltratador se convierta en otro cuando llegue a la edad adulta. Y así, ese incidente del niño que pega a otra niña al inicio de la serie, acaba siendo una de las claves de lo que estaba pasando.

    En un pueblo pequeño como Monterrey, aquellos hechos de naturaleza un tanto escandalosa o que se salen de la normalidad, acaban en boca de todos los chismosos de la comunidad. Porque, por si no fuera poco el calvario de las víctimas, luego vienen esos comentarios y esas miradas de "algo habrán hecho" o aquella cantinela acerca de las denuncias falsas. Las gentes del pueblo son en realidad personas superficiales, que fingen ser felices y llevan vidas perfectas y miran de reojo al que se sale del patrón. Las mujeres de Big Little Lies van a seguir con sus vidas, mientras sus vecinos tendrán puestas en ellas sus miradas indiscretas para poder seguir chismorreando.

     

     

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