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Mariano Miguel Soriano Sañudo

Nadie me vio, no pueden demostrarlo, ya estaba así cuando llegué.

Sobre este blog de Deportes

No existe la verdad, lo que existen son distintas versiones.


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  • 13
    Abril
    2017

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    Alicante Hércules Deportes Ortiz

    ¿Qué han hecho por nosotros los romanos?

    Cada vez nos parecemos más al Frente Popular de Judea, o a los disidentes del Frente Judaico Popular. El caso es que así nos va. Venga a discutir y a señalar culpables, pero de soluciones nada. Ni una. Niente. Con esta canción llevamos desde tiempo inmemorial. Seamos claros, como en La vida de Brian, Roma nos ha invadido y nos ha sangrado. Que esto ya no es lo que era, nos lo han quitado todo, como a nuestros padres, y los padres de nuestros padres, y los padres de los padres de nuestros padres. ¿Y qué han dejado a cambio?, vamos al fondo del asunto. ¿Que nos han dado los romanos? Bueno, el acueducto, el alcantarillado, la irrigación, la sanidad, las carreteras, el orden público, la enseñanza, el vino y los baños públicos. Pero a parte de eso nada. Aunque hay quien dirá que nos han traído la paz.

    Estamos, eso sí, ante una gran oportunidad. Una final de verdad en la que todos podemos retratarnos, momento único, la ocasión más grande que vivieron los tiempos, como Lepanto. Tras mucho tiempo perdido van a salir las acciones, el crédito, el estadio a subasta. El Hércules, vamos. El paquete completo, la mayoría accionarial. Claro, todo eso después de que D. Carlos Parodi, D. Enrique Ortiz Selfa y el señor Gabriel Echávarri pacten con una serie de instituciones para arreglar ese pequeño asuntillo de la deuda con Hacienda y todo eso. Minucias. Pero el paquete sale así. Lo compras y asumes la deuda. Todo o nada. Vamos, como lo que pasó con la CAM o con cualquier empresa. La compras, eres el dueño y pagas la deuda. Lo que viene a ser el mundo real.

    Porque en esta realidad, D. Enrique Ortiz llegó al Hércules en 1999 cuando estábamos con la soga al cuello, como ahora pero en serio. A ver si es que nos creemos que el día antes de su llegada el estadio estaba en la calle de la piruleta del barrio de la gominola. No, Ortiz vino por lo que vino. Porque se lo pidieron y nadie más quería hacerse cargo del fiambre. Y estábamos como estábamos, hubo que llamar a un empresario alicantino porque Bahía y gente de fuera nos había dejado hechos unos zorros. Y Bahía llegó porque al único presidente de la historia de esta bendita institución que gastó menos de lo que se ingresaba se le cantaba “Aniceto pesetero”. Y qué risas nos pegábamos. Que en su momento llegó la oportunidad de comprar acciones, que esto recayese en manos de aficionados y no fue prácticamente nadie. Un páramo. Hagamos memoria y no solo para goles de Sanabria o remontadas en el Camp Nou.

    Aquí llegó Ortiz. Un inversor, con lo que ello implica. Y si hay Hércules a día de hoy es porque alguien se ha gastado dinero en que la maquinita siga funcionando. En el mundo real, ningún equipo o club de fútbol vive de lo que generan sus socios. Ninguno. De una forma u otra alguien, persona física o jurídica, aporta dinero a las arcas. Eso es así y quien quiera verlo lo verá. Ya está.

    Venga, que hasta el sr. Echávarri ahora va al palco, como corresponde, y ayuda para sacar esto adelante. Para “Salvar al Hércules”. Solo hay que saber escuchar y aconsejarse bien para actuar con cordura. La oportunidad real, de encauzar la situación está a la vuelta de la esquina. Hagamos más memoria. Porque aquí Enrique Ortiz llegó solo. Y llamó a un tal Valentín Botella, puso dinero encima de la mesa y tuvo capacidad de decisión. Y llegó un tal Paco Roig, puso dinero encima de la mesa y su hijo fue vicepresidente, ¿nadie lo recuerda? Y vino un tal Juan Carlos Ramírez, puso dinero encima de la mesa y se le ha hecho apoderado. Casi ná.

    Y quien no vino es un empresario local, ni Perfecto Palacio puso un euro ni se ofreció a hacerlo y aún así se le hizo presidente del club. Y ni vino un empresario local, ni vino nadie con Falagán, ni de cualquier otra parte de España y mucho menos extranjero. Ni de Singapur ni vendrá ahora de China poniéndose en contacto con simples aficionados. Aquí, para el que lo quiera ver, la puerta está abierta. Quien quiera soltar manteca puede hacerlo y tener voz y voto. Puede hasta acudir a la subasta, solo o en compañía de otros. Para todo el mundo las mismas reglas.

    Luego, como dijo hace unos días el sr. Echávarri, veremos que es mejor que esto lo controle alguien de aquí. De la terreta. Que se juegue las castañas y los negocios en Alicante. Porque, oh sorpresa, los clubes que de verdad han bajado la persiana han sido previamente adquiridos por fondos de inversión extranjeros. Y esa gente, con las pérdidas, recoge y se va. O ni se va, porque ni siquiera pasan por la sede del club.

    Dice el sr. Illueca que es el momento de que aparezca el empresariado alicantino. Que es como decir que se acerca la llegada de los Anunakis o del Apocalipsis maya. Aquí, la hora de retratarse pasó pero las puertas siguen abiertas. Seguro que si alguien se ofrece a colaborar es escuchado. O tirando por lo alto, si alguno puja por el tinglado tiene la oportunidad de hacerse cargo. Los pequeños accionistas nos contentaremos con poco, casi todos los aficionados se conforman con ir dos horas al estadio y que gane el Hércules. Al final, como en La vida de Brian siempre habrá un Frente Popular de Judea que se queje y con razón, pero el común de los mortales disfrutará del acueducto, la irrigación, el alcantarillado y el vino. A ver si es que ahora resulta que nadie disfrutó con Trezeguet, Valdes y hasta Tote. Que aquí todos podemos ver los videos de cómo estaba el estadio por aquellos días. I aixó qui lo paga?

     

     

     

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