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Mariano Miguel Soriano Sañudo

Nadie me vio, no pueden demostrarlo, ya estaba así cuando llegué.

Sobre este blog de Deportes

No existe la verdad, lo que existen son distintas versiones.


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  • 11
    Noviembre
    2016

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    Alicante
    Deportes

    Cuando éramos altos y guapos

     

    Mi abuela nunca decía que la vida es como una caja de bombones, eso es de otra película. Lo que sí que me decía siempre era que me veía cada vez más alto. Incluso a veces se le escapaba que me veía más guapo. No entraremos en el tema de la belleza, pero en lo de la altura el argumento de mi abuela hacía aguas.

    En ocasiones nos comportamos con el Hércules como mi abuela hacía conmigo. Nos vemos altos y guapos. Somos la leche. Un dechado de virtudes, un grande. Un equipo y club con una historia reluciente arrastrado por el fango por un malvado enemigo, que nos engañó y embaucó quien sabe con qué oscuras y aviesas intenciones.

    Nos creemos lo que no somos. Estamos en 2ªB y ya van, con esta, 14 temporadas. En tres periodos entre los cuales pasamos fugazmente por 1ª. Pero bueno, eso no es todo. Antes de que esta categoría se llamase como se llama ahora su nombre era el de TERCERA DIVISIÓN. Y también estuvimos por aquí, ni más ni menos que siete temporadas. Entre esas siete y estas catorce suman más años de los que hemos pasado en 1ª. Vaya por Dios.

    Los pasamos antes de Ortiz y los pasaremos después. Porque somos así, porque el fútbol es así. Y mientras nos creemos altos y guapos y renegamos o falseamos nuestra historia nos desviamos de la realidad, quizá porque así se nos hace más atractiva. Somos un equipo mediocre, con una afición mediocre, que lucha por sobrevivir y ser algo en este mundo. Y no nos equivoquemos, saldremos de esta, subiremos a 1ª y unos cuantos años más tarde volveremos a caer al mismo sitio donde estamos ahora.

    Se nos olvidan los años de Bahía, de De Teresa, de Peris, de Antonio Asensio. Se nos olvidan los terribles años cincuenta y sesenta. Se nos olvida cómo nos convertimos en Sociedad Anónima Deportiva. Puede que sea porque así es más cómodo. Siempre es mejor culpar a otro de nuestros males. Cero autocrítica. Antaño hasta las peñas hicieron colectas para pagar viajes, pero no de las propias peñas sino del equipo, para poder disputar el partido. Ahora no. Que alguien plantee abrir una cuenta para pagar lo de Bruselas y veríamos lo que pasaba, que risas nos íbamos a echar.

    Al final todo se reduce a creernos lo que no somos. Empezando por el lema de la campaña de abonos, porque Alicante NUNCA ha sido herculana. Siguiendo por nosotros mismos, por desconocer nuestra propia historia cuando no falseándola directamente. Y eso es lo peor, cuando nos autoengañamos. Cuando nos creemos el quarterback del equipo del Instituto que llevará a la jefa de animadoras al baile y en realidad somos en chico gordito y con granos que como mucho irá con un par de amiguetes y soñará con que le mire y sonría la chica guapa.

    El día que dejemos de creernos lo que no somos, el día en que empecemos a valorar en qué condiciones se trabaja en el Club, el día en que comprendamos cual es la situación real y a la que nos enfrentamos, ese día, empezaremos a ver la luz. Quizá así salgamos de donde estamos, que aunque sea nuestro espacio natural no es agradable. Quizá así empezaremos a crecer, no para ser lo que fuimos sino para lograr ser lo que nunca hemos sido, un equipo grande y con historia gloriosa. Puede que así ganemos todos, desde el simple aficionado a la prensa que cubre los partidos en condiciones no demasiado atractivas.

    Mientras tanto seguiremos perdiendo el tiempo señalando culpables, en lugar de ganarlo buscando soluciones. En eso sí que somos unos campeones y nadie nos supera. En eso sí que somos grandes.

     

     

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