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El cofre de mis tesoros
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Blog El cofre de mis tesoros - Moisés Aparici

Moisés Aparici

Escritor entusiasta de las causas más desfavorecidas de nuestra sociedad.


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  • 05
    Abril
    2017

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    SOCIEDAD Alicante

    JUSTICIA ¿PARA TODOS?

    Sí amigos. Toda herida duele y más cuando la desazón se enclava con la desesperanza que ha anidado en nuestro corazón. Y se nos quedan ojos vueltos y la ilusión marchita. Soy uno entre muchísimos españoles cabreados por la “función” observada en todo lo que ha representado el juicio mediático del caso Noos cuyas figuras estelares confluían en la pareja real de la Infanta de España y el Duque, o lo que es lo mismo, en Cristina e Iñaki Urdangarín.
    Nos ha dolido a muchísimos españoles percibir desde el inicio de esta causa penal, que la única persona que sale indemne habiéndose mantenido firme, incólume ante las presiones del Estado ha sido el Juez Castro, del resto de personajes justicieros no opino, aunque me avergüenzo. Muchos españoles no estamos libres de mirada sin prejuicios, pero tampoco esta Instrucción judicial ha conservado justa mirada.
    Siempre he sostenido muchísimo miedo cada vez que he recibido alguna carta de Hacienda, pues con las cosas del Estado no se juega y, Hacienda éramos todos, o eso nos parecía. Con el caso Noos la sospecha de que no se impartiría Justicia con mayúsculas nos acechaba en cada escenificación. La hija del Rey Juan Carlos no podía ser encausada, menos aún sentarse en el banquillo de los acusados. Pero la firmeza y decisión de un juez en su afán de impartir verdadera JUSTICIA y la presión popular, hizo posible lo que no lo era. Así, una vez la mano oscura del poder fáctico que la manejaba la dejó libre de pena, nos quedaba su egregio esposo, el duque, y éste sí daría con sus hueso en prisión. Pero la sensación de que algo sigue oliendo mal en España se adueñó de nosotros ante el escarnio que este pueblo ha sufrido estos días.
    Muchas tertulias de bares, medios de comunicación escritos o televisivos e incluso de radio, vaticinan lo mismo: los vericuetos legales de las leyes españolas y el enorme interés por librar de prisión al duque, finalizarán redimiendo a éste del centro penitenciario y su estancia en la celda. Creo que ni la Justicia española puede sentirse orgullosa de todo este tema. Ya está claro: la Justicia no es igual para todos. Al final, los egregios y caros abogados que atienden al duque conseguirán que esos días de borrasca y humillación del quién creímos había defraudado, se había enriquecido y utilizado la influencia de la Corona, se trasformen en días soleados en su existencia.
    ¡Qué más puedo decirles que no sepan! Nunca más veremos con estos ojos la JUSTICIA en la que confiamos. Lo que percibimos es otra cosa aunque se imparta con bata, puñetas, mazo y toda esa parafernalia que nos amedrenta. Si algún día he de sentarme ante un juez, seguiré esperando imparta JUSTICIA.

     

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