J. MARÍN
El Ayuntamiento de Benidorm reanudó en la tarde de ayer la demolición de varias casas ocupadas que están afectadas por el desarrollo del Plan Parcial Armanello. Los inmuebles derruidos estaban situados junto a la carretera N-332, cercanos a la zona de las discotecas. En ese lugar lugar está prevista la ejecución de un plan parcial que ocupará 565.000 metros cuadrados en los que se construirán 3.700 viviendas.
Las palas demolieron ayer dos viviendas, cuyos ocupantes ya contaban con el aviso previo del derrumbe. El edil de Urbanismo, José Ramón González de Zárate, indicó que las casas se irán echando abajo "a medida que se vayan aceptando las valoraciones económicas realizadas por el urbanizador". El plan se encuentra paralizado cautelarmente por el juzgado a causa de las reclamaciones interpuestas, sobre todo, por los propietarios del mercadillo Pueblo, que se instala allí dos días a la semana y que desaparecerá con el desarrollo urbanístico.
El concejal de Urbanismo explicó explicado que la paralización del plan parcial "no impide que el Ayuntamiento vaya derribando estas casas, según se vayan aceptando las valoraciones económicas que convengan a las partes implicadas". González de Zárate agregó que los escombros que han quedado en la zona tras el derribo de los dos inmuebles serán retirados hoy mismo.
Actuaciones anteriores
No es la primera vez que el Ayuntamiento lleva a cabo una operación de demolición de inmuebles en esta zona. Actualmente quedan alrededor de una treintena de casas en pie, de las cuales se calcula que están ocupadas algo más de la mitad. Las viviendas están habitadas, en su mayoría, por familias de rumanos y de etnia gitana que se dedican a la venta de chatarra, flores o trile. No obstante, ese área también se ha convertido en foco de delincuencia y tráfico de drogas. En otros casos, algunas viviendas también son ocupadas por indigentes que han llegado a la ciudad.