V. ZARAGOZA
L
os técnicos de las cooperativas agrícolas de la Marina Baixa han encendido la luz de alarma ante la aparición del temido "moteado" en los cultivos de nísperos. La temida "negra", tal y como la conocen los agricultores de la comarca, se ha propagado con una rapidez inusitada debido a viento que ha esparcido las esporas del hongo del moteado (Furicladium eriobotryae); desde los campos abandonados, según explicaron ayer técnicos agrícolas. Este tipo de enfermedad es la más temida por los agricultores, hasta el extremo que periódicamente y durante los periodos reglamentarios, se realizan tratamientos preventivos para evitar su aparición. La climatología de los últimos días, con una alta humedad en el aire y altas temperaturas por la noche, hasta el punto que los termómetros no han bajado de los diez grados en la comarca, ha sido el cóctel explosivo que ha provocado la aparición del hongo, señalan los expertos.
Esteban Soler, ingeniero agrícola de la Cooperativa Ruchey de Callosa d'en Sarrià, y uno de los mayores expertos en el cultivo del níspero, resta importancia a la aparición de la "negra" y señala que en la programación de tratamientos autorizados por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen "Níspero de Callosa", ya se incluyen preventivamente los fungicidas, y que en muchos campos se está en plena labor de clareo del fruto, "por lo que aquella fruta que se haya podido dañar será eliminada manualmente, y esperamos que al final de campaña apenas haya merma en la producción".
Soler reconoce no obstante, que los agricultores se han alarmado, "porque el viento de los últimos días han expendido las esporas de los hongos que producen el moteado, y ellos lo han notado en sus campos al estar en plena labor de aclareo de la fruta", señala, precisando que el proceso de la temida enfermedad "esta bajo control".
En los días 14, 15 y 16 de enero, con registros de humedades relativas muy altas y temperaturas que no bajaron de los diez grados incluso por la noche, fueron, según apuntan los técnicos, los que originaron la aparición masiva del hongo.
Los expertos señalan que parte del problema se ha visto aumentado por el abandono de muchos campos de cultivos, donde el arbolado que aún persiste, no recibe ningún tipo de tratamiento ni de cuidado preventivo, por lo que se convierten en auténticos nidos donde se reproducen las plagas que afectan a los campos colindantes.
En la comarca de la Marina Baixa hay entre 800 a 1.000 hectáreas de plantaciones de nísperos, según el último censo que barajan las cooperativas de agricultores.