C. F.
L
os vileros y turistas que visiten la torre de Sant Josep podrán, dentro de un año, entrar al interior de esta torre funeraria romana, puesto que el Ayuntamiento de La Vila pretende emplearla como un atractivo cultural más de los que ya ofrece el municipio vilero.
Por ahora todavía no se sabe si los visitantes sólo podrán asomarse o podrán pasar a su interior, ya que hasta dentro de un año no está previsto que finalicen las nuevas obras de restauración, que pretenden descubrir la existencia de sarcófagos en el subsuelo y dotar a la torre de los cinco metros de altura, que ha perdido con el paso del tiempo. Así la torre funeraria alcanzaría los doce metros de altura y se convertiría en una de las más altas de la península ibérica.
La torre se construyó con el objetivo de que nunca nadie pudiera acceder en su interior, a modo y semejanza de las pirámides egipcias, pero en el siglo XIV esa condición fue violada para emplear la torre como un almacén, dotándole de una entrada con un portillo.
El interior de la torre todavía conserva las marcas que el vino ha dejado tras de sí al ser derramado por unos agujeros laterales. Las ofrendas de vino, que se le realizaban tres veces al año al difunto enterrado en ella y que eran de tinto por el simbolismo con la sangre, estaban justificadas en la pretensión de vivificar al finado y han dejado marcadas las paredes del interior para la posteridad. De hecho, el Área Municipal de Arqueología pretende hallar la tumba monumental que se encuentra enterrada en la torre y que pertenecería a un personaje importante de la época. Asimismo, el grupo de trabajo que dirige el arqueólogo municipal de La Vila Joiosa, el profesor Antonio Espinosa, va a excavar en cinco metros alrededor de la torre con la finalidad de encontrar algún sepulcro más.