B. G.
L
a tradicional «Festa de la Carxofa» en la Plaza del Calpí (de la Constitución); ha reunido este fin de semana a cientos de vecinos de Benidorm para degustar los productos gastronómicos más típicos de la ciudad. El viernes por la noche, «carxofers», autoridades y otros invitados acudían a la cita anual para comer los «bollos a la paleta» que cada año prepara la comisión de estos festejos para disfrute de los asistentes, quienes pudieron deleitarse con estas delicias elaboradas a base de harina de maíz, pescado, morcilla, acelgas y orégano, gracias al saber culinario de los vecinos más enraizados a las costumbres del pueblo.
Las fiestas vivían ayer su día cumbre con la Ofrenda en honor a la Virgen del Sufragio y la «Crema» de «la Carxofa». A mediodía, los festeros se congregaron para realizar un pasacalles por el casco antiguo de Benidorm y rendir culto a la patrona del municipio, con una ofrenda floral a la que asistieron miembros de la corporación municipal y representantes de otras fiestas locales. Una misa cerró los actos religiosos para dar paso a la juerga gastronómica, con sardinas, alcachofas y vino de la tierra para todos los presentes en uno de los actos más multitudinarios de esta celebración. Por la tarde, los niños fueron los protagonistas con diversos juegos infantiles y concursos de cucañas, y se ofreció la última de las degustaciones culinarias, esta vez de productos de diferentes países europeos.
Una verbena con baile y orquesta sirvió para despedir las fiestas de 2007 y fue el preludio de la «Crema» de «la Carxofa», silueta que ha coronado el Calpí durante dos días y que al cierre de esta edición comenzaba a arder tras el disparo de una gran traca.
Bandas de música, pólvora y mucha comida han amenizado estos festejos que comenzaron oficialmente el sábado a las 10.30 horas con la «Penjà» de «la Carxofa» en la plaza. La plaza, que hoy acoge estas fiestas, era el emplazamiento del antiguo mercado de abastos, donde se vendían las materias primas y productos autóctonos, y ha sido escenario de estos festejos desde hace más de tres décadas. La tradición continúa ahora viva gracias a la labor que realizan once matrimonios benidormenses año tras año, al tiempo que tratan de impulsar a las nuevas generaciones a seguir cultivando esta celebración.