DIEGO COELLO
E
l equipo de gobierno del Ayuntamiento de Altea formado por la coalición PSOE-Cipal sufrió ayer, durante el pleno extraordinario, el primer varapalo de esta legislatura al no recibir el apoyo de los grupos de la posición (PP y Bloc-Verds); en la subida de los impuestos municipales de bienes inmuebles (IBI);, vehículos de tracción mecánica (IVTM);, y construcciones, instalaciones y obras (ICIO);. El gobierno municipal planteó la subida de estos tres impuestos en casi un 20 por ciento «como parte de un plan económico financiero que mejorará los ingresos del Ayuntamiento», según el concejal de Hacienda, Eloy Hidalgo.
Los grupos de la oposición votaron en contra porque «no somos partidarios de subir los impuestos, pues hay otras formas de financiación», señaló Anabel Zaragoza, del PP, y porque «se ha hecho de manera precipitada y sin dar la información adecuada ni consultarlo a los demás grupos», afirmó Baltasar Ripoll, del Bloc-Verds.
El PSOE-Cipal planteó la modificación de las ordenanzas fiscales del IBI, el IVTM y el ICIO «para cumplir los plazos que marca la ley» porque el Ayuntamiento «está en una grave situación económica», según afirmó el edil de Hacienda basándose en un informe del interventor. Eloy Hidalgo señaló que estos impuestos «no se han modificado desde 1997», y que durante estos años «la pérdida del poder adquisitivo del Ayuntamiento ha sido de un 36 %». Según Hidalgo, el Ayuntamiento «debe más de ocho millones de euros a los proveedores», y con la modificación de las ordenanzas fiscales «podremos hacer frente a la deuda».
El gobierno municipal intentó que los grupos de la oposición le apoyaran en el incremento del IBI de un 0,75 por ciento a un 0,9 por ciento, incrementar el IVTM del 1,2 al 1,6 por ciento, y a pasar del 3,5 al 4 por ciento en el ICIO, para lo que se esperaba tener «unos ingresos extra de 2,5 millones de euros el próximo año», indicó el edil socialista.
Pero este y otros argumentos, como que el Ayuntamiento tiene un remanente de tesorería cercano a los 11 millones de euros o que era necesario un ejercicio de responsabilidad por parte de todos los grupos «para salvar de la crisis al Ayuntamiento», además de que esta subida de impuestos «son la primera de las medidas que se tomarán para llevar a cabo un plan de viabilidad económico-financiero donde se contempla la reducción de gastos o la revisión del catastro, que no se hace desde 1997» de nada sirvieron a los grupos del PP y el Bloc-Verds, que se unieron para echar por tierra las pretensiones del PSOE-Cipal. Unos porque opinaban que el equipo de gobierno «opta por la vía más fácil: subir los impuestos» (PP);, y otros porque «no queremos darle un cheque en blanco a un equipo que recibió nuestro apoyo para elegir al alcalde, pero que no ha de olvidar que gobierna en minoría» (Bloc-Verds);.