S. E. / V. Z. M.
E
l alcalde de Polop, Alejandro Ponsoda, tuvo que ser ser sedado ayer y conectado nuevamente a una máquina de respiración, después de estar varios días semiconsciente, respondiendo a algunos estímulos y respirando de forma espontánea, como confirmaron fuentes médicas. No obstante, las mismas fuentes del Hospital General de Alicante, en el que se encuentra ingresado el edil, explican que «no puede considerarse un retroceso en su evolución» y que se trata de un episodio «casi normal».
Fuentes del centro indican que los facultativos todavía no saben cuál será el desenlace del desarrollo de la salud del edil, pero que se encuentran «esperanzados» porque «no ha sufrido complicaciones importantes, como podría ser un estado febril». Aseguran que en los próximos días, «dependiendo de su evolución, se volverá a repetir el proceso de retirarle la sedación».
Por otro lado, los investigadores siguen a la espera del informe de balística que están redactando especialistas de la Dirección General de la Guardia Civil sobre los casquillos y los informes e imágenes remitidos por los agentes de la Policía Judicial con base en Altea, que fueron los primeros en actuar, y los de la Unidad Central de Homicidios que el sábado se unieron a las investigaciones. La importancia que los investigadores dan a este informe es determinante para conocer si fueron uno o dos los agresores que atentaron contra la vida del alcalde de Polop.
Los análisis de los dos tipos de casquillos encontrados en el lugar de los hechos, así como la trayectoria
Fuentes próximas a la investigación señalan que se produjeron un mínimo de diez disparos, de ahí que algunos vecinos de la vivienda del alcalde, en la pedanía de Xirles, declararan haber escuchado algo similar a «una traca». Las detonaciones de las armas utilizadas, de calibre 7,65 y 380 respectivamente, según fuentes próximas a la investigación, no son especialmente estruendosas, de ahí que ningún vecino saliera a la calle tras escucharlas, con el tiempo suficiente para ver a los agresores, y fuera el padre del alcalde el primero que salió, tras escuchar abrirse la puerta del garaje y ver que el vehículo estaba inmovilizado en la entrada, descubriendo a su hijo malherido en el interior del mismo.