DIEGO COELLO
Un cinco por ciento de la población de Altea, unas 1.200 personas, no puede beber en sus casas ni cocinar con agua potable. El Ayuntamiento alertó ayer, mediante un comunicado, sobre la existencia «de un elevado grado de turbidez en el agua potable de la red de distribución que suministra el Consorcio de Aguas de la Marina Baixa a causa de las intensas lluvias acaecidas durante las últimas semanas», razón por la que se aconseja a los vecinos de las zonas afectadas, las partidas La Lloma, Pla del Castell, Barranquet y Boqueres, además de la urbanización Bello Horizonte, y la zona ubicada entre el colegio El Blanquinal y la autopista AP-7, «que no se utilice el agua para beber y cocinar».
El concejal de Infraestructuras, Santiago Ronda, señaló ayer que el núcleo de población afectado «es de unas 1.200 personas, casi un cinco por ciento de los habitantes de Altea», y que a este área de población «llega el agua procedente del depósito que recibe el agua del Consorcio de Aguas de la Marina Baixa». Ronda aseguró que «en unas dos semanas» estará limpio el depósito, «al que ha entrado agua mezclada con barro». Además, indicó que las fuentes públicas ubicadas en la zona afectada «pueden ser utilizadas por los ciudadanos para su consumo, pues la red que las suministra proviene de otro depósito que no está afectado».
Por otro lado, los vecinos de la Residencial Portaltea, ubicada entre la Facultad de Bellas Artes y la carretera de Altea a La Nucía, se quejaban ayer del mal estado de la zona «que cuando se urbanizó, el Ayuntamiento del PP no previó suficientes sumideros para el desagüe de las aguas pluviales». Por esta razón, la zona «está completamente encharcada porque recibimos las escorrentías de la zona alta de Altea».