VICENTE FUSTER
E
l Benidorm sufrió su primera derrota y además dolorosa por la forma en que se produjo. Luchó contra unos árbitros muy caseros, una pista en muy mal estado, y sobre todo contra la actitud de los jugadores del equipo local, muy duros rayando la marrullería.
A todo esto se unía que no era un buen día de juego para los de Benidorm, que venían de ganar sus dos primeros encuentros, y que en ningún momento encontraban su juego en la pista para doblegar a un equipo que se limitaba a defender y salir a la contra.
Empezaba el encuentro con un Benidorm que no se encontraba a gusto en la pista lenta del Santa Pola, lo que propiciaba pérdidas de balón. Se adelantarían los locales, pero pocos minutos después Borja igualaría el encuentro al transformar un penalti. Con el resultado de empate a uno se llega al descanso. La segunda parte empieza de cara para los de Benidorm cuando Raúl recibe una diagonal al segundo palo de Iván y establece el 1-2. Parecía que el Benidorm empezaría su mejor juego pero nada más lejos de la realidad cuando en apenas un minuto recibe dos goles en contra y la expulsión de Paquito que le deja con un hombre menos y los locales consiguen un nuevo tanto.
Con 4-2 en el marcador los de Benidorm, que no tiran el encuentro en ningún momento, adelantan líneas de presión e introducen portero-jugador. Pero el riesgo de jugar con portería vacía se traduce en un gol del propio meta local, que tras detener un balón, lanza un zapatazo que se introduce en la meta benidormense.
Con el 5-2 ya se juega todo el rato con portero-jugador pero los goles llegan en las dos portería hasta el definitivo 9-4 con el que concluyó el encuentro. Derrota demasiado amplia por lo visto en la cancha.