JULIO MARÍN
F
rancisco Camps inició ayer la carrera hacia las Elecciones Generales en Benidorm, el que hasta hace bien poco era el principal feudo del zaplanismo. Sin embargo, la imagen que se transmitió se pareció muy poco a aquellas otras en las que las ausencias eran más significativas que las presencias. En este caso Camps apareció casi de la mano con Ripoll. Ambos venían del mismo acto en Elche. Durante la jornada permanecieron juntos e incluso el presidente del Consell le hizo un guiño en su discurso. Un síntoma de que las guerrillas van quedando en el pasado, por lo menos de cara a la galería. Mezclados, y no separados, se encontraban los dos conselleres campistas, Angélica Such y Gerardo Camps, con los dos ex conselleres zaplanistas, Gema Amor y Miguel Peralta. Junto a ellos, Ricardo Costa y Ángela Barceló. Y entre los varios alcaldes y portavoces populares de la Marina Baixa tampoco hubo reparos a la hora de situarse en función del bando que ha ocupado cada uno.
El protagonismo estaba enfocado hacia Francisco Camps al ser éste el homenajeado en la Fiesta del Afiliado que cada año organiza NNGG de Benidorm. Apenas un corto discurso de su presidente, Agustín Almodóbar, para dar paso al presidente regional. Éste, no obstante, no se centró en los logros del PP en la Comunidad. Ni siquiera aludió al manido discurso del agua o las infraestructuras
Compromiso y vocación
Sobre ese eje giró más de la mitad de la intervención de Francisco Camps, quien recalcó la «alegría» del PP «porque trabajamos con compromiso y vocación y porque los ciudadanos creen que lo hacemos mejor que los otros». Camps incidió en que su principal