BELÉN GARCÍA
M
ás de un millar de personas asistió el pasado sábado por la noche a la exaltación de los cargos festeros de Moros y Cristianos de Benidorm para ovacionar a las que serán las caras de la fiesta que se celebra entre los próximos 4 y 7 de octubre. Entre fuegos artificiales y serpentinas de colores desfilaron por la escalera del auditorio Óscar Esplá primero la Reina Cristiana y su caballero, María Ángeles Espinosa y Javier Rodrigo, y después el Rey Moro y su Favorita, José Mira y Georgina Mira, que presidieron el acto junto a la abanderada de la Asociación de Moros y Cristianos de Benidorm, Esther Lozano.
Medio centenar de músicos de la Unión Musical de Benidorm interpretaron entonces las marchas del XVIII concurso de composición de música festera «Villa de Benidorm», tras tocar dos obras ganadoras en años anteriores. En esta edición, la marcha mora «Oblion» se alzó con el premio del jurado técnico y los 3.400 euros, mientras que el accésit que concede el jurado popular, compuesto por miembros de las diferentes filaes, fue a parar a «Thorton», aunque los nombres de los galardonados no se entregaron hasta el final de la noche para suspense del público.
Antes, el pregonero de este año, el ex concejal de Fiestas, Ramón Campos, aprovechó su discurso para «felicitar» a los componentes de estas fiestas de Moros y Cristianos ya que los festejos «cumplen este año su mayoría de edad». Invitó a todos a «seguir trabajando con andadura firme» y realizó un alegato por el buen hacer de los festeros que han nombrado por primera vez a una mujer como Reina Cristiana. En este mismo tono, Campos destacó que estos festejos no sólo son «un atractivo indiscutible para nacionales y extranjeros» y un recuerdo histórico «de las luchas que forman parte de nuestra historia» sino que «sirven además como concienciación social y nos recuerdan que no deben volver a repetirse». El edil finalizó su parlamento invitando a todos a las fiestas que comienzan el próximo jueves: «El castillo está en pie, los arcos puestos y la pólvora preparada, cargad las armas de pólvora y los corazones de ganas, que empiecen a sonar las marchas».