R. PAGÉS
E
l alcalde de Benidorm, Manuel Pérez Fenoll, instó ayer al Gobierno central a que siga su política de recuperación de espacios públicos iniciada en la Punta Llisera y expropie también el edificio del Castillo para que posteriormente pueda ser demolido. El primer edil realizó esta reivindicación ayer durante una visita a la plaza del Castillo, en la que el Consistorio ha comenzado a derribar las cinco columnas anexas a este polémico edificio para recuperar lo que consideran «uno de los lugares más emblemáticos del municipio».
Manuel Pérez Fenoll reclamó que el Ministerio de Medio Ambiente «tome una decisión parecida a la de Punta Llisera: expropiar y derribar un edificio que obtuvo licencia en la década de los ochenta, cuando todavía había un alcalde socialista». El alcalde de Benidorm justificó esta medida como la única vía para «recuperar para la ciudad este espacio público», ubicado «en uno de los lugares más emblemáticos del municipio, como es la plaza del Castillo, en pleno mirador».
Este edificio ha sido uno de los más cuestionados en la historia reciente de Benidorm, junto a la edificación del Tossal de La Cala, al considerar, en el primer caso, que su estilo rompía con la estética de un lugar tan característico como es el Castillo y, en el segundo, que sepultaba bajo el cemento una zona arqueológica de gran valor. Pese al recelo de los vecinos, ambas construcciones se acabaron levantando.
El Ayuntamiento inició ayer el derribo de las cinco columnas anexas a este inmueble. El edil de Urbanismo, José Ramón González, explicó que estas columnas fueron construidas para sostener el techo de una marquesina cuyo permiso fue denegado por el Ayuntamiento y que «ya no tenía sentido mantenerlas ahí». Con la desaparición de esas columnas, construidas con hormigón armado y con unos siete mil kilos de peso cada una, se mejorará la estética urbana y la visibilidad de la plaza. El Ayuntamiento tiene previsto dejar el espacio diáfano y reponer el pavimento.