C. F.
cho viviendas y dos bajos del casco antiguo de La Vila fueron desalojadas ayer por la tarde como medida de precaución ante el peligro de que se produzca algún nuevo derrumbe, como el que tuvo lugar el pasado 31 de agosto en la calle Bigueta.
La medida se adoptó poco después de las 17 horas, tras conocer el informe que la empresa Urbana de Exteriores, que trabaja en el derrumbe del edificio de la calle Bigueta, realizó en respuesta a un aviso de los Servicios Técnicos municipales sobre el estado de la vivienda de la calle Pal número 17. Según un comunicado del Ayuntamiento, doce personas tuvieron que ser desalojadas de ocho viviendas situadas entre la calle Pal y el callejón del Pal, en este último las casas entre el número 6 y el 12. Ocho de las personas se hallan realojadas en el hotel Eurotenis de La Vila y las cuatro restantes en viviendas de familiares. Además se ha procedido a apuntalar otra casa como medida de prevención.
Desde el Consistorio se ha descartado que la medida tenga que ver con las precipitaciones de ayer por la tarde, ya que apenas llovió en el municipio, y se insistió en que el motivo fundamental del desalojo ha sido el de «prevenir posibles acontecimientos que puedan ocurrir». Desde Urbana de Exteriores se apuntó que «el riesgo de precipitaciones es un problema, pero también puede no tener efecto sobre la casa» y se explicó que «ahora hay que estudiar lo que se va a hacer sin descartar nada», como una hipotética demolición controlada.
El anterior derrumbe tuvo lugar hace dos semanas, justo una hora después de que los cuatro únicos inquilinos que habitaban el edificio fueran desalojados por la aparición de grietas. Anteriormente, a finales de febrero de este año, también se derrumbó en el casco antiguo otra casa, casi dos semanas después de que sus inquilinos fueran desalojados, también a causa de grietas.