V. ZARAGOZA
Este abandono de cultivos se detecta igualmente en la producción agrícola. En los últimos diez años se ha reducido en un 50% la producción de cítricos, el cultivo más extendido en los campos de regadío de la comarca, según han señalado fuentes de las cooperativas y entidades de regantes de la comarca.
Uno de los casos más llamativos y espectacular se sitúa en el término municipal de La Nucía, donde se localiza la antigua finca «La Vital». Una explotación agrícola de vanguardia que llegó en su día a cultivar fruta tropical en invernaderos. Esta finca, situada junto a la carretera de Altea a La Nucía tiene millón y medio de metros cuadrados largos. Actualmente estos campos están totalmente abandonados y a la espera que los propietarios actuales, varias empresas promotoras de la comarca, redacten los planes urbanísticos que les permitan edificar.
«El ladrillo es más rentable que la naranja y el níspero», afirman algunos agricultores, quienes reconocen que tarde o temprano esta actividad será meramente residual, tanto por la baja rentabilidad del del cultivo agrícola, como por las sustanciosas ofertas que, al menos hasta ahora, se han venido produciendo para adquirir suelo.
El tirón urbanístico no sólo afecta a los municipios del litoral. El PGOU que se tramita en el Ayuntamiento de Orxeta prevé que la huerta tradicional del municipio, enclavada en plena vega del río Amadorio, se convierta en un campo de golf y urbanizaciones a su alrededor. Precisamente la destrucción de la huerta es lo que ha movilizado a buena parte del pueblo en contra del planeamiento urbanístico, que si bien establece unas medidas correctoras protegiendo otros espacios del término, contempla edificar en 1,3 millones de metros cuadrados, la mayor parte de ellos situados precisamente en la zona de la huerta.