VICENTE ZARAGOZA
M
ás de tres millones y medio de metros cuadrados de huerta han desaparecido en los últimos cinco años en la comarca de la Marina Baixa y otros tantos están amenazados de correr la misma suerte, al estar en fase de aprobación diversos planes urbanísticos en Orxeta y Villajoyosa, principalmente. Las zonas más afectadas son en estos momentos Altea, Benidorm y La Nucía, donde importantes fincas o los tradicionales minifundios familiares han sido vendidos a promotores inmobiliarios para aprovechar el antiguo suelo de cultivo como solares edificables o, simplemente, se han adquirido grandes fincas en plena explotación agrícola para aprovecharlas como suelo urbanizable.
En el caso de Altea, una buena parte de suelo agrícola de las partidas de La Huerta y de Sogay ha sido adquirido por promotores de cara al desarrollo del Plan Parcial Los Puentes del Algar. Algo más de millón y medio de metros cuadrados de lo que hasta hace pocos años era suelo agrícola está abandonado y a la espera de la ejecución de los planes urbanísticos. «Altea ha dejado de ser un municipio agrícola por la presión del ladrillo», afirmaba el ingeniero agrónomo de la Cooperativa Agrícola de Altea, José Miguel Capilla, quien afirma que también en la zona de Cap Blanc y en el futuro polígono industrial se está empezando a observar el abandono de los cultivos. «La gente que compra este suelo lo hace únicamente por su aprovechamiento urbanístico, y no por su interés agrícola y medioambiental», afirma.
Igual suerte ha corrido la huerta tradicional de Benidorm. El Plan Parcial Armanello abarca cerca de 700.000 metros cuadrados de este área que hasta hace poco tiempo era el pulmón verde de la ciudad turística, y hoy se ha convertido, debido al abandono de los campos y viviendas, en un foco de inseguridad ciudadana, al ser ocupadas estas parcelas por personas ajenas a los propietarios.
El 60% de los cultivos de Villajoyosa también se han abandonado por esta misma razón, en un proceso que el ingeniero agrícola Esteban Soler califica de «irreversible». Suelo agrícola de L'Almiserá y Torres, afectados por planes urbanísticos, ha sido adquirido para edificar.
En este caso el suelo no afecta únicamente a zonas de huerta sino también a campos de cultivo tradicionales de secano, a caballo en algunos puntos entre Villajoyosa y Finestrat, que dejarán paso a urbanizaciones y un campo de golf.