V. ZARAGOZA
U
na joven de 18 años de edad atacó con un hacha el pasado sábado a sus padres y a su abuela, a los que provocó heridas de gravedad en la cabeza. Los hechos se desencadenaron en la vivienda que ocupaban en la urbanización
Como consecuencia de la agresión, el padre de la joven, F.P.M, natural de Godella (Valencia);, de 53 años de edad, sufrió una herida cortante en el cuello de carácter
Los tres heridos fueron atendidos por el personal de las ambulancias desplazadas hasta el lugar de los hechos y posteriormente trasladados e ingresados en el Hospital de la Marina Baixa de Villajoyosa, según informaron fuentes de la investigación. Al parecer la madre de la joven ya habría sido dada de alta, mientras que el padre y la abuela permanecen ingresados en el centro hospitalario, donde su estado evoluciona favorablemente.
La joven, F.P.B, de 18 años de edad, nacida en Dénia, de padre español y madre portuguesa, sufría esquizofrenia, según explicaron fuentes policiales, lo que podría explicar, según estas fuentes, el ataque con un hacha a sus familiares.
Vecinos de la familia
La abuela de la joven había llegado hacía pocos días de Portugal para pasar unos días con su hija y con su nieta, según estos testimonios. Los vecinos con los que ayer pudimos contactar aseguraron que no vieron lo ocurrido, ya que, al parecer los hechos se produjeron en el interior de la casa y no se tuvo conocimiento de los mismos hasta que los propios familiares salieron, heridos a pedir ayuda.
Alerta
Uno de los vecinos fue quien alertó a los servicios de emergencia a través del 112, desde donde se comunicó la existencia de una persona herida por arma blanca en el número 55 de la calle Amsterdam de la urbanización Bello Horizonte, en el término municipal de La Nucía, desplazándose hasta el lugar varias dotaciones de la Guardia Civil de Altea y de la Policía Local de La Nucía.
Tras atender a los heridos, las dotaciones policiales detuvieron a la joven que se hallaba en las inmediaciones de la vivienda, según informaron fuentes policiales. Ayer aún existían rastros de sangre en la puerta de la casa y a lo largo de la calle interior de la urbanización donde se sitúa la misma.