Los «manteros» llegan hasta el corazón de Benidorm

Negocios de excursiones ilegales convierten la plaza de la Cruz en un nuevo escenario para captar clientes, a pleno día y sin miedo de alertar a la Policía Local

28.04.2016 | 07:49
Los «manteros» llegan hasta el corazón de Benidorm

Diez de la mañana. Las calles del centro de Benidorm son un hervidero de vecinos y trabajadores que van de un lado a otro, turistas madrugadores que emprenden su paseo matutino y repartidores que aprovechan el horario de carga y descarga para abastecer a los negocios de la zona. Y ahora, también, de repartidores que publicitan excursiones ilegales y captan a sus clientes con total impunidad en pleno corazón del casco antiguo, ofreciéndoles rutas gratuitas por la provincia que, en realidad, esconden una finalidad comercial.

La plaza de la Cruz, conocida popularmente como «La Palmera», o calles como el paseo de la Carretera, Martínez Alejos o la Alameda, se han convertido en nuevas bases de operaciones para los llamados «manteros», que hasta ahora desplegaban su actividad en las inmediaciones de los hoteles que operan con el Imserso –blanco fácil para llenar autobuses– o en vías como Jaime I, Almendros o Alfonso Puchades. Ahora han ido un paso más allá, tal y como constató este diario y corroboraron fuentes de la asociación local de agencias de viajes, Avibe, a quienes estas excursiones hacen competencia directa y desleal.

Hasta tres captadores se agolpaban ayer en la plaza de la Cruz, abordando a clientes potenciales en mitad de la vía pública con el fin de convencerles para llevarlos de excursión. A quienes lograban convencer, les hacían esperar junto a ellos hasta cubrir el cupo de viajeros requerido y, después, los llevaron a coger un autobús en la vía Emilio Ortuño, a unos cien metros de la plaza. Todo ello, a plena luz del día y sin temor de llamar la atención de la Policía Local, que suele tener presencia casi permanente en la zona.

Una actividad sumergida
La actividad que llevan a cabo los negocios que se dedican a ofertar este tipo de excursiones se realiza, casi en su totalidad en «b». Así llevan años denunciándolo agencias de viajes que, a diferencia de éstos, cuentan con locales físicos, tributan por su actividad y tienen a sus trabajadores dados de alta. En el caso de los «manteros» ocurre todo lo contrario. Y, además, la mayoría de empleados son insolventes, por lo que no pueden afrontar el pago de las multas que se les puedan imponer. La Policía Local inició en febrero una campaña de inspecciones, que se saldó con cerca de un centenar de denuncias y que, a juzgar por cómo siguen operando, apenas ha tenido efectividad. Desde Avibe insistieron ayer en la falta de voluntad de las administraciones en acabar con esta práctica, que para ellos representa «un engaño» a los turistas.

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