Morenito, López Simón y Roca Rey, a hombros en Benidorm en el Viernes Santo

Lo más rotundo en conjunto del festejo del Viernes Santo en Benidorm llevó la firma de López Simón, que cuajó dos extraordinarias faenas

29.03.2016 | 01:12

Los diestros Morenito de Aranda, Alberto López Simón y Andrés Roca Rey cortaron dos orejas cada uno y salieron a hombros en el festejo celebrado hoy en Benidorm por la festividad del Viernes Santo.


FICHA DEL FESTEJO.- Cinco toros de Jandilla, el sexto como sobrero al devolverse el tercero y correrse turno, y uno -el segundo- de Vegahermosa, de cómoda y dispar presencia, y de juego también variado. Destacaron segundo y, sobre todo, quinto, premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre.

Jesús Martínez, Morenito de Aranda, oreja y oreja.

Alberto López Simón, dos orejas y vuelta al ruedo tras dos avisos.

Andrés Roca Rey, ovación y dos orejas.

La plaza registró menos de media entrada en los tendidos.

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VIERNES SANTO DE BUEN TOREO

Lo más rotundo en conjunto del festejo del Viernes Santo en Benidorm llevó la firma de López Simón, que cuajó dos extraordinarias faenas a los dos toros más importantes de una desigual corrida de Jandilla; sobre todo, el quinto, segundo del lote del madrileño, premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre.

Y fue esta faena la más compacta y emocionante de toda la función. El toro, bravo, de alegres y repetidores viajes, permitió a López Simón cuajarlo de cabo a rabo por los dos pitones, en series de muletazos largos, ceñidos y muy ligados.

Labor siempre a más, como el toro, para el que se llegó a pedir el indulto, que el presidente no concedió; y entre la tardanza del torero en entrar a matar y sus propios fallos con los aceros hizo cambiar dos orejas por otros tantos avisos, y una vuelta al ruedo de consolación, como la que recibió el Jandilla, de nombre Maltrecho, reconociendo su bravura y extraordinario comportamiento.

En su toro anterior, otro ejemplar de nota de la vacada de Borja Domecq, sí que le funcionó la espada, y esto unido a lo bien que toreó López Simón, muy templado y, por momentos, descolgado de hombros, hizo que paseara el doble trofeo.

Otras dos orejas de un mismo toro logró el peruano Roca Rey del sexto, cuajadas sobre los mimbres del valor y la raza, jugándose el tipo en cada muletazo para lograr una obra emocionante y de notable calado. La estocada cayó en todo lo alto y para él fueron los dos apéndices que le abrían la puerta grande.

El tercero tuvo que ser apuntillado en el ruedo tras descoordinarse de salida y fue sustituido por otro del mismo hierro que fue el sumun de la invalidez y el descastamiento, y con el que nada pudo hacer más que mostrarse decoroso para recibir una ovación desde el tercio.

Morenito de Aranda sorteó con un lote muy similar. A sus manos fueron a parar dos toros nobles, dóciles, con calidad, pero con el depósito de gasolina a la mitad y las fuerzas también justitas.

El burgalés, que cuajó un saludo a la verónica de categoría al "parte plaza", instrumentó dos faenas en las que el temple, el mimo y la belleza de cada trazo fueron sus principales baluartes. Además mató a los dos con acierto y logró un apéndice de cada uno, salvoconducto para hacer pleno triunfal a una entretenida tarde de toros.

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