09 de marzo de 2016
09.03.2016
Análisis

Extraños compañeros de cama

La marcha de Bernabeu a los no adscritos libera al PP de Benidorm de tener que llegar a acuerdos con un concejal bajo sospecha

09.03.2016 | 01:06
Extraños compañeros de cama

La frase se le atribuye a Groucho Marx: «No es la política la que crea extraños compañeros de cama, sino el matrimonio». Centrémonos en la primera parte del aserto. La aprobación de los presupuestos municipales de Benidorm tras un pleno que sobrepasó las 14 horas puso de manifiesto los extraños vericuetos por los que la política se ve obligada a atravesar para sacar adelante la gestión pública. El Partido Popular, que gobierna en minoría esta ciudad, se amparó en los tres concejales de Ciudadanos (C's) y en los dos representantes de Ciudadanos por Benidorm (CBM) para poder aprobar las cuentas públicas de 2016. Luego hablaremos de los primeros.

Los segundos, empero, y su príncipe destronado, Leopoldo Bernabeu, deberán ser más convincentes para explicarse a sí mismos y a sus peculiares votantes la rocambolesca marcha al grupo de los no adscritos de un personaje que fundó un partido a su medida, en el que tenía prácticamente poderes plenipotenciarios y que nació para convertirse en un modelo de formación política unipersonal bajo el formato de pensamiento único de aquí mando yo. Convendrán conmigo en que a quien monta un partido de esas características no lo echan ni con agua caliente, luego.... alguien no está contándonos toda la verdad.

El pase a los no adscritos de Leopoldo Bernabeu, un individuo histriónico con aires de telepredicador, acorralado por la Justicia y sin otros ingresos conocidos que su sueldo como concejal, en buena parte embargado por sus aventuras como empresario, ha permitido al PP ampararse en los otros dos concejales de CBM, dos ediles sin mácula, limpios de imputaciones, buenos chicos, cuyo apoyo a los presupuestos libera al PP de incómodos titulares que, con Bernabeu en su partido, habría vinculado irremisiblemente al alcalde y al resto del grupo municipal con un cargo público detenido en Comisaría e investigado por pretender utilizar su acta de edil en beneficio propio, lo que en términos jurídicos es un presunto cohecho en su modalidad de proposición. La primera jugada, por tanto, al PP le ha salido bien al no tener que exponer sus cuentas públicas al albur de un sospechoso.

Luego está lo de C's. Más que un partido político, Rafael Gasent, Juan Balastegui y Eugenio García, aparentan ser una agrupación de intereses; si no, no se explica que mientras Albert Rivera, de forma responsable, está negociando un acuerdo de Gobierno en Madrid con el partido socialista, sus concejales en Benidorm abracen los presupuestos del PP sin mucha teatralidad y den alas a la ciudadanía para hacer la cuenta fácil en cuanto a la posibilidad de un pacto de gobierno con los populares: ocho del PP, tres de C's más dos de CBM, mayoría absoluta. No digo que vaya a ser, pero ya les anticipo que estén atentos a las próximas sesiones plenarias.

En la obligación de intentar dotar de estabilidad al Gobierno de Benidorm, Toni Pérez se mueve en arenas movedizas, sobre todo porque perderá la mayoría absoluta y deberá hacer valer su voto de calidad cuando toque debatir asuntos relativos a urbanismo o a comercio donde hayan tenido o tengan intereses cualquiera de los concejales de Ciudadanos y, por tanto, deban ausentarse del pleno. Con Bernabeu como no adscrito y sus ex compañeros de partido carentes de líder, y a pesar del tono bronco con que el exempresario audiovisual se dirige ahora a sus antaño correligionarios, mucho deberán convencernos de que la marcha de Bernabeu no oculta motivos diferentes a la versión oficial.

El PSOE y los Liberales de Gema Amor no son lo que se dice la media naranja del otro. En la anterior administración, pactaron un gobierno estable que se prolongó prácticamente hasta los últimos días de Agustín Navarro como alcalde, pero una vez en la oposición, la alianza ha dejado de ser creíble. Sólo se entiende en su frentismo hacia el Partido Popular, y ay de aquél que no piense en el interés general, sino en la vehemencia de derribar a quien ostenta el poder. Ni a Gema Amor ni a Rubén Martínez les van a perdonar los suyos semejante entente desde la bancada de la oposición. Ya lo pagaron en las municipales, y no parece que ni uno ni otro partido tengan en este momento el viento a favor de los electores. Los unos, porque se están desangrando por la izquierda (Podemos) y por el centro moderado que dice representar Ciudadanos; y Gema, porque su caladero de votos pertenece al Partido Popular de toda la vida y sus acólitos no acaban de acostumbrarse a ser oposición.

También lo dijo Groucho: «El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio, si puedes simular eso, lo has conseguido».

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