«Hemos visto entrar humo por los enchufes de nuestras casas»

Los vecinos aseguran haber llamado a la Policía en varias ocasiones por las molestias de los últimos okupas

05.10.2015 | 00:50
«Hemos visto entrar humo por los enchufes de nuestras casas»

Era un secreto a voces el hecho de que vivían okupas en las instalaciones del antiguo Hotel Selomar de Benidorm. Según apuntaron a este diario varios vecinos de los apartamentos contiguos, era habitual escuchar desde sus casas a personas dentro del edificio. «Pero los últimos días molestaban», explicaron. Tanto es así, que uno de ellos llamó a la policía local y, según su versión, los agentes les dijeron que las personas que habían encontrado en su interior «estaban buscando espíritus». Uno de los cinco socios del edificio, el senador del PP Agustín Almodóbar, aseguró a este diario desconocer este problema. Es más, argumentaba que eran frecuentes las veces que acudían a estas instalaciones para enseñar a los posibles inversores sus dependencias. Y en estas visitas no encontró restos que hicieran suponer que había ocupas.

Durante el incendio acotaron la zona, incluyendo una parte de la playa de Levante, que los bañistas sólo podían cruzar a nado. Asimismo, el tráfico de peatones y vehículos estuvo interrumpido durante varias horas, desde la Plaza de la Hispanidad hasta la Avenida Virgen del Sufragio.

Del hotel Bilbaíno y el edificio Emalco fueron desalojadas 75 personas por prevención, puesto que era previsible el cambio de la dirección del viento. Asimismo, algunos de los vecinos de los apartamentos expresaron a este periódico que, antes de salir con lo puesto de sus casas, estaba entrando el humo por las ventanas. Es más, uno de ellos notó que se estaba colando por los enchufes de sus casas. A eso de las 13 horas podían entrar, pero no permanecer en sus viviendas, acompañados de la Policía Local.

Un pequeño susto acompañó a la mañana, cuando uno de los bomberos tuvo que ser atendido por la Cruz Roja por inhalación de humo, que no revistió gravedad.

Mientras todo esto ocurría, la playa de Levante se abarrotaba y el olor a chamusquina se olía unos metros más atrás, donde se celebrabran las fiestas de los Moros y Cristianos que escenificaban su Parlamento en el Castillo de la Calle Gambo y se dirigían con paso lento hacia la Iglesia de San Jaime y Santa Ana para hacer su tradicional ofrenda de flores.

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