Mundomar aumenta su familia

Los difíciles primeros días de vida del armadillo Pelayo

El pasado 3 de agosto llegó al mundo con poco más de 80 gramos y su madre no se pudo hacer cargo de él

02.10.2015 | 14:17
Los difíciles primeros días de vida del armadillo Pelayo

A lo largo de la temporada estival han sido muchas las especies de Mundomar que han dado la bienvenida a nuevos miembros
Cotorras, Suricatas, Ibis . . . son muchas las especies que han aumentado la familia este verano. De todas ellas, destaca la historia del armadillo bautizado como Pelayo

Ha sido un verano de gran actividad en Mundomar y de grandes alegrías ya que el complejo ha visto como, prácticamente de manera semanal, nacía una nueva especie en el parque. A lo largo de la temporada estival, Mundomar ha visto nacer nuevos miembros de la familia de los suricatas, cotorras gandaya y alejandrinas, ibis escarlata y sagrado, pato joyugo y armadillo de seis bandas. La historia de éste último ha sido especial ya que el pequeño Pelayo –así ha sido bautizado por los veterinarios- tuvo una situación delicada desde su alumbramiento.

Los armadillos, en plena naturaleza, son animales de carácter solitario. Esa característica innata la siguen manteniendo bajo cuidado humano lo que provoca que cuando una hembra armadillo alumbra una cría, a veces, puede distanciarse de ésta y no llegar a desarrollar un instinto maternal pleno. Esto es lo que le sucedió a Pelayo cuando el pasado 3 de agosto llegó al mundo y su madre no se pudo hacer cargo de él.

Automáticamente, el personal veterinario de Mundomar asumió esa responsabilidad y comenzó a ejercer no sólo de veterinario sino también de madre haciéndose cargo de su alimentación y cuidado. Cada pocas horas, el pequeño Pelayo era alimentado a mano por los veterinarios y el personal de Animales de Mundomar. Cada toma era suministrada con rigurosa puntualidad y el resultado hoy, casi un mes después, salta a la vista: Pelayo ha pesa 357 gramos (de los poco más de 80 del día de su nacimiento) y se encuentra en plenas facultades y con un estado de salud perfecto.

Pese a que Pelayo sigue, a día de hoy, bajo estricto control veterinario y cuidado por parte de los profesionales de Mundomar, este pequeño armadillo tiene cada vez más autonomía por lo que dentro de poco, podrá estar junto a su madre en su instalación. Pero la historia de Pelayo no es un caso aislado en Mundomar. La implicación de su personal es tal, que no dudan ni un instante en dedicarse en cuerpo y alma, día y noche, a sus animales cuando éstos más lo necesitan. Partos nocturnos, estados de convalecencia de algunas especies... El personal de Mundomar ha vivido muchas experiencias junto a las especies que habitan en el complejo lo que confirma el amor y el respeto que sienten hacia ellos.

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