EUROPA PRESS
La sección de Neurología del Hospital Marina Baixa, ubicado en Villajoyosa, sitúa a la enfermedad del parkinson como la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente en personas mayores de 60 años, por detrás del alzheimer, según ha informado en un comunicado la Generalitat valenciana.
La jefa de sección de Neurología del Hospital Marina Baixa, Carmina Díaz, ha afirmado que la enfermedad del parkinson se debe a la pérdida progresiva de unas neuronas situadas en el tronco del encéfalo, aunque también pueden afectar a otras zonas y vías del cerebro.
Los principales síntomas son la lentitud en el movimiento, la rigidez, alteración de la deambulación y la postura y temblor, este último el más conocido por la población en general, aunque este puede ser poco llamativo o casi inexistente.
"Hay otros síntomas menos frecuentes como alteraciones emocionales, de la regulación de las funciones básicas del organismo como la tensión arterial o el sueño, e incluso algunos síntomas con menor frecuencia como los déficit cognitivos y demencia", ha subrayado Díaz.
Sobre la falta de información entorno a la enfermedad, la jefa de sección de Neurología ha explicado que en la actualidad, "el diagnóstico sigue siendo clínico, es decir, por los síntomas, y aunque se realizan determinadas pruebas, como pueden ser analíticas, resonancias o estudios de medicina nuclear como el DATSCAN, estas nunca sustituyen a la exploración clínica y al seguimiento del paciente".
TRATAMIENTO Y ORIGEN DE LA ENFERMEDAD
El tratamiento para la enfermedad del parkinson nunca es curativo ni preventivo, pero los recursos para tratar sus síntomas son muy amplios. En los últimos años, estos tratamientos han cambiado mucho, llegando incluso a la implantación de estimuladores cerebrales en pacientes seleccionados y con formas graves de la enfermedad.
Solo en los casos de pacientes más avanzados, se dispone de alternativas como la cirugía del parkinson o, en aquellos casos en los que la cirugía no es posible, el tratamiento con bomba subcutánea de apomorfina, aunque en cualquier caso, deberá ser el neurólogo el que valore la indicación en cada caso.
Aunque ya había casos de parkinson descritos en la medicina de la Antigua Grecia, fue en 1817 cuando James Parkinson realizó la descripción completa de la enfermedad, describiéndola como "parálisis agitante", y en la que en la actualidad se basan los neurólogos para el diagnóstico de la enfermedad.