RAQUEL LÓPEZ
Un total de 20 voluntarios de once países diferentes y de distintas provincias españolas participan desde el lunes en el III Campo Internacional de Trabajo "Villa Romana L'Albir, que se realiza en esta zona arqueológica. El campus, organizado por el Instituto Valenciano de la Juventud y el Ayuntamiento de l'Alfàs del Pi, constituye un método para dar a conocer el pasado del municipio y un punto de encuentro entre las diversas culturas de sus participantes, la gran mayoría, estudiantes de un amplio abanico de disciplinas no vinculadas al arte. Aún así, para la gran mayoría, poder participar en una excavación arqueológica está resultando un descubrimiento sobre la minuciosidad previa que requiere la historia para ser contada.
Así lo reconocía ayer Abraham,un ingeniero industrial mexicano que ha venido por primera vez a España gracias a este voluntariado. "Tenía idea de lo que era una excavación por los libros o las películas, pero nunca me imaginé lo mucho que puede decir de la historia, de la civilización, una pieza pequeñísima. Por eso me parece muy interesante lo que estamos haciendo, y además, la distribución del yacimiento también es parte de la ingeniería", explicó este mexicano que accedió al programa desde su país gracias a una ONG, y que pretende recorrer otros países europeos cuando concluya el campus el próximo 16 de agosto.
En el caso de Anika, una joven alemana de 21 años, lo que más le llama la atención, sin embargo, es la convivencia entre personas de distintas culturas, ya que ella es una de las pocas que estudia Arte. "Busqué en Internet un programa para aprender español, su lengua, cultura y arte, y encontré este campus. Al ser la primera vez que participo en uno fuera de mi país, al principio me dio un poco de miedo, pero me encanta, y espero repetir el próximo año, aprovechar las vacaciones para disfrutar y aprender al mismo tiempo".
Entre ambos está Gema. Es de Zaragoza, tiene 20 años y ha estudiado dos años de Derecho. Pero ya está convencida de que cambiará de rumbo tras haber trabajado como voluntaria en dos excavaciones arqueológicas (en Sevilla el pasado año y en el Albir éste). "Voy a empezar Historia del Arte porque me he dado cuenta de que es lo mío, aunque con el plan Bolonia los planes de estudios hayan cambiado, estoy convencida, es a lo que me quiero dedicar, y tiene muchas salidas pese a lo que mucha gente piense".
Tanto si da el paso como si no, también manifestó que le encantaría poder regresar. De momento, la puerta está abierta para que todos puedan repetir. Ayer el director del IVAJ, Adrián Ballester, afirmó que volverá a convocarse el campus el próximo año, después de haber invertido en tres años 36.000 euros para este programa, "posible gracias a la colaboración del Ayuntamiento, que pone el alojamiento en instalaciones municipales".