RAQUEL LÓPEZ
Era el más esperado y fue el último en llegar al primer encuentro en el que se daban cita, tras varios años, gran parte de los máximos representantes que ha tenido Benidorm en los últimos 40 años. Eduardo Zaplana llegaba ayer poco después de las dos de la tarde, como había confirmado, a la comida de ex alcaldes organizada por el primer edil de la ciudad, Agustín Navarro, siguiendo la iniciativa emprendida por el alcalde fallecido, Vicente Pérez Devesa, y desterrada durante el mandato de su sucesor en el cargo, Manuel Pérez Fenoll, que ayer no hizo acto de presencia. Zaplana llegó paseando, relajado y acelerando el paso con una gran sonrisa cuando la prensa fue a su encuentro a la entrada del hotel Madeira, donde se celebraría el almuerzo. Y es que el ex alcalde y antecesor de Francisco Camps al frente de la Generalitat Valenciana, prefirió en esta ocasión guardar silencio ante lo que se cierne sobre su partido, aunque la tormenta llegue turbulenta precisamente desde el bando que desde hace años intenta, sin éxito en la provincia de Alicante, relegarle al olvido junto a sus seguidores.
Por ello, al ser preguntado por cómo encaja el "zaplanismo" el caso Gürtel y su visión sobre la exitosa escapada del presidente provincial, José Joaquín Ripoll, primero a pasar por el aro de contratar a Orange Market para el congreso de Orihuela, y después a acudir a Valencia a aplaudir a quienes alimentaron la citada mercantil, ligada a la trama corrupta, se limitó a responder que "hace mucho tiempo" que no hace declaraciones. "Llevo dos años sin hacer ninguna declaración y no es mi intención romper esa práctica, voy a comer con ex alcaldes, con los que nos reunimos hace mucho tiempo de forma periódica, en muchísimas ocasiones, y hoy lo voy a volver a hacer", respondió el ex dirigente popular.
También eludió hacer manifestación alguna sobre la actual situación del gobierno de Benidorm. Una "nueva mayoría" formada gracias a una moción de censura aupada por un tránsfuga del PP, como hace dos décadas protagonizara el propio Zaplana a la inversa con ayuda de una tránsfuga socialista. "No hay más trascendencia, es una reunión de todos los que hemos tenido el cargo hasta ahora, no hay ningún tipo de orden del día, y es más una comida de amistad que de otra cosa, que celebramos desde hace muchos años", zanjó Zaplana entrando en el establecimiento.
Allí ya le aguardaban el alcalde, Agustín Navarro, junto al doctor José Manuel Reverte (alcalde de 1971 a 1973), y que fue el primero en llegar, seguido de Miguel Pérez Devesa (primer edil de 1974 a 1977); Rafael Ferrer (en la Alcaldía de 1978 a 1979), José Llorca (1977 a 1978); y Manuel Catalán Chana (que ostentó el cargo desde 1978 hasta 1979). El encuentro se alargó hasta pasadas las cinco de la tarde, y según fuentes municipales, sirvió para repasar los temas actuales que afectan al municipio, dejando de lado las polémicas de corte partidista.