J. A. MARTÍNEZ/P. CERRADA
La investigación por el asesinato del alcalde de Polop, Alejandro Ponsoda, se está centrando ahora en el entorno del club de alterne Mesalina, el local donde presuntamente se gestó el asesinato del primer edil. Camareros, meretrices y hasta el pianista del local han tenido que pasar por el juzgado de Villajoyosa para declarar. El propósito de estos interrogatorios es tratar de demostrar la relación entre todos los implicados. Sin embargo, de estas diligencias no está saliendo demasiado en claro, porque muchos de estos testigos están negando la mayor cuando llegan al juzgado. Por estos hechos están en prisión el ex alcalde de Polop, Juan Cano, un empresario de la localidad, el dueño y el encargado del club como presuntos autores intelectuales del crimen; y un español y dos checos como supuestos ejecutores.
Es el caso de la persona que trabajó como pianista en el local de alterne. Músico de profesión , llegó a España en el año 1991 y ha estado trabajando en los clubs de alterne de la zona de La Estrada y en el Mesalina. Cuando compareció ante la Guardia Civil aseguró que conocía a Juan Cano de haberle visto frecuentar la zona de clubs, sin poder concretar las fechas. Esta versión cambió totalmente cuando fue llamado a declarar ante el juzgado. La comparecencia se produjo justamente el mismo día en que en la Audiencia se estaba decidiendo si Cano debía seguir en prisión. El pianista se desdijo de todo al asegurar que la Guardia Civil le hizo firmar la declaración sin traducírsela, a pesar de que él habla poco español. Según dijo, uno de los agentes le iba traduciendo las preguntas en inglés y no lo hacía muy bien. Ni siquiera recordaba que le hubieran preguntado por Juan Cano. "La Guardia Civil estaba muy cansada y se querían ir a comer y me presionaron para que firmara cuanto antes", dijo. Aseguró que tal vez viera en alguna hamburguesería a uno de los presuntos sicarios y conocía de vista a otro.
El pianista sí cuenta algo sobre las fiestas en la sala VIP del club Mesalina, que se prolongaban hasta las 13.00 horas. En esas fiestas se hacen striptease y se consume alcohol y cocaína. "Allí no se decía nada en serio", recalcó. En esa sala es donde, según la investigación, habría tenido lugar la reunión en la que se gestó el asesinato.
La declaración va en la línea de lo que han declarado hasta ahora otros empleados del local. El abogado de la acusación particular, Alberto Aliaga, achacó esta situación durante la vista para decidir sobre la libertad de Juan Cano al hecho de que los testigos están atemorizados. "Las chicas que decían que el alcalde les había salvado la noche, ahora mantienen que no le conocen de nada", aseveró.
Por lo pronto, la investigación sigue abierta. El juzgado ha puesto en marcha una comisión rogatoria a fin de interrogar en la República Checa a la camarera de la sala VIP para ser interrogada por estos hechos, un testimonio que puede ser clave para el desarrollo de la investigación.