RAQUEL LÓPEZ
Benidorm clausuraba ayer su primera Semana Gastronómica con un resultado más que positivo respecto al porcentaje de participación, como confirmaron ayer más de la mitad de los 18 restaurantes adheridos a la iniciativa, que vieron incrementadas sus reservas entre un 20 a un 50 por ciento más que otras semanas, salvo excepciones que colgaron el cartel de completo durante los días que duró la edición.
Con estas cifras, todos coincidieron en dar continuidad a las jornadas anualmente, convencidos de que se repetirá el poder de convocatoria, y de que "limando o mejorando algunas cuestiones, como iniciar antes la promoción", o "ajustar el perfil de los establecimientos", el éxito podrá ser aún mayor, según manifestaron los responsables de los restaurantes Ducado y Ucia.
En todo caso, incluso aun siendo la primera edición hubo restaurantes que llenaron teniendo que rechazar comensales por la falta de mesas. Entre ellos el Llum de Mar, Belvedere, o El Mesón. Gema Penalva, del cinco estrellas del Villa Venecia, explicó que tras un comienzo "algo flojo, desde el miércoles la gente se animó y el éxito fue rotundo", no sólo en reservas, sino en la satisfacción manifestada por los comensales por la iniciativa. "Hicimos una cata de vidrios cítricos, otra de vino dulce, y también, con Paco Fernández casamos panes, dejando a los clientes muy impresionados". Fermín Roman, director de sala del Belvedere afirmó que en su caso desde el primer día llenaron. En cuanto al perfil del comensal, dijo ser principalmente "gente de Benidorm y comarca", algo en lo que coincidieron casi todos, a excepción de Llum y de La Falúa (en este último si tuvieron una cifra importante de extranjeros). Joaquín Gómez (El Mesón, que el próximo sábado cumple 30 años en marcha) calificó la iniciativa de "extraordinaria", y espera que "se mantenga como una apuesta de futuro". En el mismo sentido se pronunció María Elena, gerente de la Cuina de Ponent quien agradeció al Ayuntamiento haber hecho el esfuerzo de empezar las jornadas, como primer paso para fomentar la buena mesa existente en la ciudad. César Revenga (Caladero), destacó la importancia de haber conseguido atraer más clientes "en una semana rara en la que se han notado las consecuencias de la nube volcánica", en alusión a haber paliado el bajón producido en la llegada de nuevos turistas a Benidorm.
La Semana se cerró ayer con la cena celebrada en el hotel Levante Club, con el prestigioso cocinero Tomás Arriba (El Poblet, Dénia) al mando de los fogones. Minutos antes de servir la cena, el chef recordó que "Benidorm fue el primer lugar del Levante donde trabajé, en las cocinas de Los Dálmatas, El Cisne, por lo que estar aquí es recrear mis comienzos, con la mentalidad de la hostelería vista desde el punto de vista totalmente turístico, diferente al de mi tierra, Castilla León". A la clausura asistieron 160 comensales, la mayor parte personalidades del mundo empresarial y hostelero del municipio, así como ediles de la corporación benidormense y un gran número de restauradores participantes en las jornadas, a los que homenajearon tras la cena haciéndoles entrega de un galardón de metacrilato con la silueta de la isla de Benidorm.