RAQUEL LÓPEZ
Encontrarse con uno mismo, dar sentido a lo que a cada cual le sucede, buscar soluciones al amparo de la sobrecogedora presencia del Nazareno y reflexionar sobre todo lo que siente un cofrade en estos días solemnes son los sentimientos que dejó ayer plasmados la joven Isabel Segrelles durante el pregón que dio comienzo oficial a la Semana Santa de La Vila Joiosa, tras el Vía Crucis preparatorio y la misa por los cofrades difuntos que se ofició el viernes noche. El pregón, emotivo y sincero, estuvo inspirado en las vivencias y espiritualidad que ha experimentado dentro de la Semana Santa vilera, que vive con fervor desde hace más de una década, siendo además un miembro activo de la parroquia de la Asunción, lugar donde se celebró el acto en presencia de centenares de personas. Y es que Segrelles comenzó a vivir la Semana Santa de niña, con la ilusión añadida de ver -o intentar distinguir bajo los caperuzos- a sus primos en las procesiones en las que participaban dentro de la Cofradía del Nazareno, creada en 1982 siendo su tío, José Pérez Buades, presidente de la misma. Cinco años después, empezaría a participar como una más, porque según reconoció "el Nazareno ha sido mi debilidad, es algo que va conmigo y no concibo trabajar o estar en otro sitio que no sea aquí estos días, porque si lo sientes, lo haces porque lo necesitas".
Segrelles fue presentada por María Santulario, que estrenaba el cargo de presidenta de la Junta de Cofradías en el popular acto, recordando cómo cada año, "Isabel decía, el día de Gloria, que su deseo era dar el siguiente pregón", motivo por el que para Santulario "fue un honor llamarla para decirla que había sido elegida y hoy presentarla". Antes del pregón se ofició la Misa Mayor con la Coral Magdala.