JULIO MARÍN
Será difícil, por no decir imposible, que el Centro Cultural de Benidorm esté acabado en el plazo previsto a tenor de la marcha de los trabajos de construcción de la instalación. Cuando el 29 de marzo de 2007 el presidente del Consell, Francisco Camps, colocaba la primera piedra se estableció que para la primavera de este año estaría concluido el centro, de modo que sólo faltara su equipamiento y así inaugurarlo en octubre de este año. Ya se intuían ciertos retrasos, por cuanto el plazo de ejecución se había establecido en dos años. Tras la primera piedra se sucedieron varios meses de parón por diferencias entre las empresas constructoras y la Generalitat y, cuando parecía que el ritmo se aceleraba, la parálisis casi total ha vuelto a hacer acto de presencia.
Desde hace muchas semanas apenas se ven trabajadores en las obras y éstas avanzan a un ritmo muy lento. A las puertas de la primavera -fecha fijada para el final de la obra civil- un simple vistazo basta para comprobar que el tiempo se ha echado encima. El coordinador de las obras den centro en la Sociedad Proyectos Temáticos (SPTCV) -que financia la construcción-, Nacho del Moral, señaló ayer que en la instalación "todo marcha bien" y que "no hay ningún problema". Otras fuentes de la SPTCV reconocieron que "las obras van muy lentas" y que, de hecho, se han producido reuniones, la última la pasada semana, entre los técnicos de la UTE constructora (Rover Alcisa y Dragados) y los de la SPTCV para abordar los retrasos acumulados.
Ante tal situación, el gobierno local de Benidorm ha tratado de conocer las causas de la lentitud de los trabajos y de la ausencia de operarios sobre el terreno. La edil Maite Iraola recordó que hasta en tres ocasiones han tratado de concertar una visita al Centro, pero en todos los casos se les ha denegado el permiso. "Sólo podemos hacer un seguimiento desde fuera, porque por dentro no podemos ver lo que pasa". Iraola expresó las sospechas del equipo de gobierno sobre los retrasos y señaló que "o bien no se está pagando a la empresa constructora o bien es falta de voluntad política de la Generalitat para atrasarlo todo lo que pueda por no sabemos qué intereses". La concejal de Cultura exigió "una explicación seria" porque están seguros de que el plazo señalado "no se va a cumplir ya que ni siquiera se ven trabajadores". Iraola llegó a afirmar que tenían conocimiento "extraoficial" de que los operarios se habían ido a otras obras.
"No vamos a esperar mucho más. Al final nos vamos a presentar allí sin ser invitados para que nos expliquen qué pasa, aunque sea sin permiso" manifestó.
Tras la colocación de la primera piedra, el presidente Camps volvió a visitar la instalación el año pasado y se ratificó en que los plazos se cumplirían. El Centro Cultural cuenta con una inversión de unos 40 millones de euros y obedece a un proyecto de 1997 del arquitecto Juan Navarro Baldeweg. Tendrá una superficie construida de 43.500 metros cuadrados y una superficie útil de 35.000. Constará de un edificio multiusos en el que trabajarán alrededor de 200 personas y dispondrá de una sala de congresos para 1.139 butacas y una sala menor con 546. Asimismo tendrá una sala de exposiciones y otra de conferencias, seminarios y administración, un Centro de Docencia y talleres, y conservatorios de música y danza.