J. MARÍN / V. FUSTER
La llegada de unas 6.500 personas a Benidorm, de golpe, ha llenado de satisfacción a los profesionales del sector turístico. El campeonato nacional de Dardos Electrónicos que cada año acoge la ciudad supone un respiro importante es estos tiempos de crisis. No sólo por lo que a la ocupación y al gasto que realizan el la ciudad -que también- sino por el pintoresco ambiente que proporcionan los aficionados y participantes en el evento.
El Palau d'Esports de Benidorm presentaba ayer un aspecto espectacular y eso que no era el día central de la competición. Las gradas de la instalación se encontraban prácticamente llenas y el colorido y buen ambiente en las aficiones era la nota principal. No era difícil distinguir a quien se había tatuado una diana en la cabeza, a quien llevaba un peinado con ese motivo o a los que habían decidido teñirse el pelo para la ocasión.
Los dardos, como deporte que muchos practican habitualmente en el bar, suelen estar muy unidos a la ingesta de bebidas, es especial cerveza. Así, llamaba la atención que mientras estaba prohibido fumar en el interior del pabellón, la presencia de vasos de plástico de cerveza era una constante desde primeras horas de la mañana. El bar instalado al efecto para dar servicio a los asistentes no daba abasto. Tampoco podían quejarse los puestos de ventas de camisetas. Y es que españoles de todos los rincones del país, jóvenes y mayores, se han dado cita en este evento anual.
Mientras tanto, hoteleros, comerciantes y empresarios de ocio se frotan las manos. El ambiente del Palau se traslada después fuera del recinto y bien que lo notarán. La patronal de los hoteles calculaba que las casi 40.000 pernoctaciones reportarán un incremento de entre tres y cuatro puntos en la ocupación de la primera quincena del mes, lo que les servirá para seguir viendo el horizonte con optimismo.
"Este es el tipo de eventos que estamos reclamando desde hace tiempo" explicaban desde Hosbec, para cuyos responsables "se confirma que no hacen falta grandes inversiones de dinero para conseguir movilizar a muchos turistas hacia Benidorm". Los hoteleros creen que el Palau y las actividades que en él se organicen deben ser importantísimas para captar clientes. Y en el mismo sentido se pronuncian los comerciantes y locales de ocio nocturno, para quienes la presencia de estos miles de personas "darán más ambiente y vidilla" a los establecimientos.