JULIO MARÍN
El PP de Benidorm tiene un argumento más para seguir insistiendo en su argumento de que el equipo de gobierno está formado por trece ediles no adscritos. La Conselleria de Solidaridad y Ciudadanía ha resuelto, en base a la documentación enviada por el grupo popular, requerir al Ayuntamiento "para que modifique, revoque o anule" los acuerdos adoptados por el pleno en sus sesiones del 2 y 26 de octubre pasados referentes a la organización municipal. Del mismo modo, el conseller Rafael Blasco señala en la resolución que "tendrá que procederse a la disolución del grupo municipal socialista ya que, por ministerio de la ley, han pasado a ser concejales no adscritos". Ello conlleva además que, según Blasco, tendrá que procederse a la anulación de "todos los aspectos relativos a los derechos políticos y económicos de los miembros no adscritos, que no pueden ser superiores a los que les corresponderían de permanecer en la formación electoral por la que fueron elegidos". El documento en sí no tiene valor jurídico alguno, aunque aluda en sus fundamentos de derecho al artículo 73.3 de la Ley de Bases de Régimen Local, el mismo artículo al que se aferran los ediles del PP, cuya interpretación no coincide con la expuesta por el secretario municipal en un informe. Blasco también expone cuatro sentencias anteriores de casos similares para referirse a los derechos políticos de los ediles, y de nuevo al artículo 73.3 citado para rechazar las retribuciones económicas del equipo de gobierno.
Preguntado al respecto el alcalde de Benidorm, señaló que la resolución del conseller es "la parodia cómica del PP con su doble rasero". Navarro reiteró que dicho documento "no tiene validez" y lamentó que "Blasco no se atreve a hacer una valoración de lo ocurrido en otros municipios como La Vila, Dénia, etc. Es de risa". A juicio del primer edil benidormense, este tipo de actuaciones "sólo demuestran el apego al sillón del PP, que mueven los hilos donde sea para recuperar el poder aunque sea con triquiñuelas". Por último, el alcalde le espetó a Blasco que "bastante tiene con el caso Gürtel como para preocuparse de Benidorm".