A. P. F.
?Genoveva Serra y Klaus Zorn viven desde hace cuatro años y medio en un limbo jurídico en el que ni garantías procesales como la presunción de inocencia parecen ciertas. Han pasado 1.580 días desde que la Policía Nacional los abordó y detuvo en plena calle, cuando salían en coche de su vivienda, en las inmediaciones del antiguo hospital de la Pedrera de Dénia. Fue el 2 de agosto de 2005 y dos días después la juez Laura Alabau ordenó el ingreso en prisión de ambos, que pasaron 3 meses en Foncalent sin saber quién les había denunciado por una presunta estafa.
Klaus compartió celda con el tercer detenido por este caso, José Manuel Sánchez Ruano, un ex directivo del centro budista de Pedreguer a quien legalmente (tienen los contratos mercantiles que lo acreditan) habían vendido dos patentes y tenían un acuerdo verbal para la venta de otras dos. Sánchez Ruano vendió, a su vez, participaciones en beneficios a numerosos budistas y ahí pudo radicar un fraude en el que ni Genoveva ni Klaus participaron. Sus abogados consiguieron sacarlos de la cárcel el 7 de noviembre de 2005 tras depositar cada uno una fianza de 36.000 euros, cantidad complicada de reunir al tener las cuentas bloqueadas desde agosto y, desde el día siguiente de salir de prisión, un auto de la juez que embargó sus propiedades. Cuatro años y medio después, el caso sigue en periodo de instrucción y está en manos de su quinta juez. El Fiscal no les ha imputado todavía ningún delito y ellos han acudido 105 veces al juzgado a acreditar que no se van a fugar. Esta semana falleció en Alemania el padre de Klaus, y éste, que dice sentirse "secuestrado", no pudo acudir al entierro. Klaus y Genoveva, que se casaron 15 días antes de que la policía los detuviera, no entienden por qué el proceso se eterniza. Creen que hay pruebas más que concluyentes para sobreseer la causa o, en todo caso, que salga el juicio para poder demostrar su inocencia. Intuyen que en la instrucción puede haber errores de bulto como que la juez Alabau decretara el ingreso en prisión por "creencias" y no por hechos probados. Además, al detener a ambos, no se tuvo en cuenta que Genoveva sufría una aguda agorafobia diagnosticada por médicos y el propio forense del juzgado.
El magistrado de la Audiencia Naciona, Grande Marlaska devolvió a Dénia el caso al entender que la presunta estafa causaba perjuicio al Estado.