R. LÓPEZ
El pasado 23 de octubre este periódico anunció el cierre, por parte del Ayuntamiento, del camino rural que nace al final de las calles Tramuntana y Gregal de La Nucía, en la urbanización Balcón de Benidorm, como medida para evitar que camiones con residuos de diferente tipología (la gran mayoría de obra) continuaran vertiéndolos en una parcela rústica privada y en las inmediaciones de un barranco. Un mes después, las enormes piedras colocadas para impedir el paso de vehículos a estas zonas verdes han sido desplazadas, los vertidos se han multiplicado, los camiones regresan a diario y alguno de sus conductores ha amenazado a los vecinos con "rompernos la cabeza" si continúan denunciando los hechos y tomando imágenes de los vertidos. Ayer mismo se repitieron de nuevo estas amenazas, que no se materializaron al personarse la Policía Local, llamada precisamente por los vecinos. Además de calmar los ánimos, los agentes pillaron "in fraganti" a los infractores, obligándoles a recoger todo lo vertido. Minutos después, la policía abandonaba el lugar y, según informaron los vecinos, todo lo que obligaron a recoger al camión terminó tirado de nuevo, "esta vez directamente en el barranco en vez de en la explanada".
Según las mismas fuentes, los camiones regresaron más o menos al cabo de la semana de producirse la denuncia en este medio, y desde entonces los vecinos dicen estar esperando a que el concejal de Urbanismo les reciba para buscar una solución definitiva a este problema. Hasta entonces, los destrozos en la vía pública son evidentes, y más aún, el cúmulo de basura y desperdicios que se amontona en el campo.