RAQUEL LÓPEZ
Las conclusiones aportadas por la psicóloga Maite Cortés sobre la actualidad del "botellón" durante la Escuela de Otoño celebrada recientemente en Benidorm por la Sociedad Española de estudios sobre el alcohol, el alcoholismo y otras toxicologías, conocida como Socidrogalcohol, alertan que los adolescentes españoles han llegado a niveles de consumo de alcohol similares a los de los universitarios, utilizando para ello un menor tiempo, lo que parece confirmar que "se esté produciendo una radicalización del consumo de esta sustancia entre los más jóvenes".
Además, esta circunstancia es negada por los progenitores de los adolescentes que practican el "botellón" con el fin de emborracharse, según refleja uno de los últimos estudios realizados al efecto por la Universitat de València. En el mismo, llama la atención que "un 62,2% de los 212 padres entrevistados, afirmaran que sus hijos no consumieran alcohol cuando en realidad sí lo hacían, y además proponían, como sugerencias para paliar el problema, actuaciones que dependen de la Administración, quedando en segundo lugar su papel fundamental en la educación de sus hijos".
En las jornadas se expuso igualmente otra muestra, realizada con 6.000 jóvenes de la Comunidad Valenciana, en la que se refleja que a los "botellones", donde "asisten tanto menores como mayores de edad, entre un 70 y un 90% consumen alcohol", y de estos, entre un 70 y un 80% lo hace de forma intensiva, es decir, siguiendo el patrón marcado por el modelo anglosajón. Otro dato que destapa la encuesta es el comienzo de esta práctica por los adolescentes, pues si hace apenas cuatro años la empezaba a los 15, en la actualidad empiezan a los 13 años.
En cuanto a los motivos que esgrimen a por qué lo hacen, sólo los universitarios aluden al aspecto económico, así como a controlar la calidad de lo que se bebe y huir de las aglomeraciones; mientras los adolescentes señalan "motivos lúdicos y de presión social: por diversión, para desconectar, para relacionarse más fácilmente y para no quedarse en casa solo".
Para frenar este problema la ponente, que dirigió el Seminario de Formación sobre Drogas para Periodistas que también fue organizado por Socidrogalcohol en el Hotel Meliá de Benidorm a comienzos de mes, apuntó como única salida al trabajo en conjunto (padres, ciudadanos y Administración), marcándose como objetivo el desbancar las "incongruencias" que perciben los jóvenes "botelleros".
Entre ellas citó: la permisividad de la sociedad a la hora de poder acceder al alcohol; el hecho que las quejas ciudadanas sobre los "botellones" al aire libre aludan a las molestias que generan (ruido, suciedad, etc.) en vez al consumo intensivo de alcohol; una deficiente comunicación entre padres e hijos y la delegación de estos en la Administración para solventar el problema; falta de un ocio alternativo adecuado a la edad de los jóvenes para que les resulte atractivo y les motive; o pobre conocimiento de todas las partes sobre las consecuencias personales (daños cerebrales, digestivos, hepáticos, cardiovasculares, endocrinos y cerebrovasculares) y sociales derivados de un consumo en la vía pública que provoca el consumo de alcohol en niños y adolescentes.