DIEGO COELLO
Los concejales del PP de Altea volvieron ayer a escenificar en bloque sus protestas contra el gobierno local de la coalición PSOE-Cipal cuando abandonaron sus asientos en el pleno extraordinario celebrado para rebajar el tipo impositivo del IBI, que el próximo año pasará del 0,825 actual al 0,75. A la hora de votar este único punto, los ediles del PP bajaron del escenario y mostraron pasquines con el lema "No al catastrazo" y eludiendo el voto. Los concejales del PSOE, Cipal y Bloc, además de la no adscrita, Paca Sevila, votaron a favor.
Antes de comenzar el debate sobre la propuesta para bajar el IBI, el PP presentó una enmienda a la totalidad solicitando la retirada de la revisión catastral y su devolución al Catastro. El alcalde, Andrés Ripoll, desestimó la solicitud del PP porque dicha enmienda, "no afecta al IBI sino a la revisión del valor catastral, que es distinto a lo que tratamos en pleno". El PP y Paca Sevila anunciaron que solicitarán otro pleno para debatir la revisión catastral efectuada este año al considerarla desmesurada. En el debate, Sevila dijo que con esta rebaja "se pone una solución paliativa a una situación que ha creado alarma social por la revisión catastral que ha aumentado todas las calles en el doble o triple por una decisión política que no cae del cielo". Carolina Punset (Cipal) afirmó que la revisión catastral "no es un capricho" y el concejal socialista de Hacienda, Eloy Hidalgo, aseveró que "hemos cumplido con el compromiso de evitar el impacto del catastro en el recibo del IBI" y acusó al PP de dejadez "por no revisar el catastro cuando correspondía hace diez años".