R. LÓPEZ
"A mi me gusta más el desfile del humor que el club de la comedia", o "a mi me gustaría que una gran ola arrastrara todas las piedras de la playa del Albir y se las llevara a las de Benidorm, y trajera aquí arena blanca", o "a mí me gustaría que los trajes de las fiestas nos costaran lo mismo que a Camps los suyos", son algunas de las frases que el pregonero, Javier Veiga, lanzó al tumultuoso público congregado en la plaza de la Casa de Cultura, que gritaba tras él al unísono "¡A mí también!", en el cénit de la actuación. Una sintonía que no hubo desde el primer momento, pero que el cómico consiguió al poco de estar sobre el escenario, gracias, entre otros giros, a los varios guiños dados en su discurso a la recurrente rivalidad entre pueblos. Veiga arrancó las risas sin cortarse, comparando incluso el tamaño de los cristos de Alfaz del Pi y Altea.
Para terminar su representación, el actor gallego pidió hacer una "gran ola" entre todos, comenzándola con la reina de las fiestas, siguiéndola con los centenares de asistentes, y finalizándola con el presidente de los mayorales, Toni Muñoz.