J. MARÍN
La comisión auditora de medios de comunicación celebrada ayer en el Ayuntamiento de Benidorm acabó con duros enfrentamientos entre los grupos políticos y hubo de ser suspendida antes de su finalización ante el cariz de los acontecimientos.
La comisión, tras aprobar el acta de la sesión anterior, debía escuchar las comparecencias de los representantes de varios medios de comunicación y por último dar paso al turno de ruegos y preguntas. No se llegó siquiera al segundo punto. Tras la lectura del acta, el presidente de la comisión, el edil Jaime Llinares, ordenó a los concejales que no formasen parte de la mesa de la comisión que abandonasen el salón de plenos para proseguir con el orden del día. Los regidores populares, convocados a la comisión, se negaron a irse al no haber finalizado la sesión. Fuentes del PP indicaron que el concejal José Bañuls amenazó con llamar a la policía para desalojar si hacía falta. El PP calificó las actitudes como "propia de regímenes dictatoriales al dejar sin voz ni voto a los representantes democráticos del pueblo" y acusaron a Bañuls de no haber repetido sus palabras "para que constasen en acta". "Lo ocurrido daña la convivencia corporativa y vulnera de forma alarmante la ley y los derechos fundamentales de los miembros del PP de la corporación" recalcaron.
Por su parte, el presidente de la comisión, Jaime Llinares, achacó al PP que "parece que no quieren que se investigue y se escuche a los medios para que se sepa cómo contrataban". Llinares admitió que se habían producido "insultos y descalificaciones" y ante ello se dio por terminada la sesión. Hoy, a las diez de la mañana, está de nuevo convocada la mesa de la comisión.