JULIO MARÍN
El departamento de Bienestar Social de Benidorm se verá obligado a remozar buena parte del centro social José Llorca Llinares tras detectar un gran número de deficiencias y desperfectos en las instalaciones, parte de las cuales se han convertido "en un foco peligroso de seguridad e higiene" según explicó ayer la edil Maribel Martínez en una visita realizada al centro. La principal deficiencia se encuentra en el sótano, en donde hay toneladas de ropa usada que los vecinos han donado para ayuda humanitaria y que no se reparte desde hace tiempo. Martínez precisó que a esa ropa se le dará salida "porque hay muchas familias necesitadas". Además, el centro social también tiene comida almacenada, que anteriormente había sido ubicada en un despacho, y que ahora, a través de un convenio que se firmará con Cruz Roja, podrá ser suministrada a los ciudadanos más necesitados.
La lista de desperfectos van desde la falta de rodapiés, la limpieza de patios, humedades en salas y oficinas, hasta sanear el cableado de consejería, repasar las juntas de los inodoros, cambiar un cristal roto desde hace meses o reforzar los soportes de los televisores. Por ello, la concejal explicó que los servicios técnicos realizarán una auditoría para hacer frente a todas estas carencias. Igualmente se han detectado importantes grietas en varias paredes del edificio, como las de la biblioteca, o que las saunas del inmueble no se utilicen y se empleen como almacén de todo tipo de objetos. "Pretendemos actualizarlo y darle un vuelco para que sea el centro de todas las asociaciones de la ciudad" dijo Martínez, quien cifró en unas 500 personas las que pasan diariamente por esas dependencias.
Al margen de todo ello, la edil también anunció que habrá cambios en los cursos formativos que se imparten "porque muchos de ellos ya no tienen demanda" y desveló su intención de volver a implantar el servicio de rehabilitación para personas mayores reactivando el gimnasio existente y la sauna, que han quedado en desuso.