DIEGO COELLO
La fuerte lluvia caída ayer por la tarde-noche en Altea no impidió que se celebrase la Entrada Mora ni que las filaes desfilasen por la avenida Rei Jaume I. La ilusión y el trabajo de todo un año por parte de los Berebers y Cora d'Algar, que este año ostentan respectivamente el reinado y la alferecía moros, fue el acicate para que los cargos del bando de la Media Luna decidieran salir a desfilar desafiando a las inclemencias meteorológicas.
Tras dos reuniones celebradas en el Casal Fester a las 18.45 horas y las 20.30 horas, entre la directiva de la Associació de Moros i Cristians Sant Blai y los representantes de las filaes moras, los miembros de Berebers y Cora d'Algar decidieron iniciar el desfile con sus boatos y bandas de música a las 21.30 horas, "aunque caigan chuzos de punta, rayos y truenos" manifestaron. En las reuniones se barajó aplazar la Entrada, aunque la imposibilidad de hacerla en los próximos fines de semana por las fiestas de Benidorm y Callosa, llevaron a la determinación de seguir para adelante y plantar cara al agua. Las previsiones meteorológicas de estos últimos días no fallaron, y a pesar de que hasta última hora los festeros estuvieron pendientes de un cambio de tiempo, la lluvia arreció más todavía cuando debía de iniciarse oficialmente la Entrada Mora, motivo por el que se retrasó su inicio.
La jornada de ayer tuvo a la lluvia como auténtica protagonista. A pesar de ello, a las 7.30 horas se celebró la Diana Cristiana, y posteriormente, a las 11.30, se ofició la Misa en honor a San Blas, aunque los cargos festeros, y los mayorales, reinas de fiestas y sus damas de honor tuvieron que desplazarse al templo parroquial de Nuestra Señora del Consuelo en coche por la intensidad del aguacero. Sólo arreció en el momento de la celebración de la Embajada Cristiana y el Alardo de reconquista del castillo. El embajador cristiano, Miguel Ángel Alcalde, entabló una lucha dialéctica con el rey moro, Jaume Aznar, y al final las tropas cristianas vencían a las huestes moras y recuperaban el castillo ubicado en la laza de la Iglesia.
Por la noche, se inició la Entrada Mora. La principal calle del recorrido, la avenida Rei Jaume I, estaba vacía de sillas, aunque bajo los soportales y en los balcones de los edificios los vecinos se congregaban para aplaudir a los festeros. Las reinas de fiestas y sus damas, ataviadas con el traje típico de alteana, abrieron el desfile dando paso al abanderado moro de la Associació de Moros i Cristians Sant Blai, Luis Alvado, de la Guardia Negra, que saludaba desde lo alto de su carroza. Siguieron los Almorávides, Moros d'Arsem y Malvins para dar paso a Cora d'Algar que, con su alférez Andrés Cortes, despertaban la admiración del público. La Mitja Lluna, los Tuaregs, Sarraïns, Moros de Bernia y Beduïns continuaron desfilando para dar paso a los Berebers.
Un boato que representaba un oasis con sus camellos, jaimas, grupos de bailarinas, y guerreros, además de ballets con representaciones de "Las mil y una noches" acompañaron a la abanderada Esther Parra; al embajador, Jose Ignacio Sánchez, y al rey, Jaume Aznar. Los tres provocaron la admiración del público presente y su agradecimiento por seguir adelante con el desfile a pesar de las inclemencias del tiempo.