PERE ROSTOLL
Volver a las filas del PSOE. Ese es el objetivo que se han marcado los concejales del nuevo equipo de gobierno de Benidorm tras consumarse esta semana la moción de censura firmada por 12 ediles elegidos en las listas socialistas junto al tránsfuga José Bañuls para arrebatar la Alcaldía al popular Manuel Pérez Fenoll. A pesar de que el secretario general del PSPV, Jorge Alarte, se ha mostrado absolutamente en contra de esa posibilidad, lo cierto es que ni Leire Pajín, secretaria de Organización del PSOE y cuya madre es una de las firmantes de la moción de censura, ni el propio Zapatero han descartado públicamente esa opción. Y es que la decisión final sobre el futuro de los concejales de Benidorm -que corresponde a Pajín y a Zapatero- deberá esperar un tiempo y, sobre todo, los movimientos del nuevo gobierno local que encabeza Agustín Navarro.
De salida, los concejales cuentan con dos argumentos, uno técnico y el otro emocional, que, al menos sobre el papel, son bazas a su favor para negociar su regreso. El primero es su decisión de solicitar la baja como militantes. Con ello esquivan una sanción y, por tanto, tienen las manos libres para, pasado un tiempo, solicitar el reingreso sin tener pendiente un expediente disciplinario. En Ferraz valoran, de hecho, que hayan tomado ese camino para evitar, además, el trámite sancionador interno. Su intención, de hecho, es pedir su vuelta a la formación en un periodo de tiempo prudencial. Y segundo, el respaldo, absolutamente inesperado, que la maniobra encontró entre cuadros locales y militantes del PSPV. Las centenares de personas que aclamaban a Navarro tras su elección consideraban, en todos los casos, que el nuevo gobierno local de Benidorm, más allá de cuitas y conflictos internos, correspondía a los socialistas. Sin más debate.
Pero la polvareda que ha levantado la moción de censura de Benidorm, convertida en noticia en toda España por la vinculación de la familia Pajín a la operación, hace que la solución no sea tan sencilla. Ni mucho menos. Tanto el primer edil como el resto de concejales, apuntaron fuentes municipales de Benidorm, son conocedores de que su gestión va a ser fiscalizada "con lupa". Y, a partir de ahí, moldear una salida depende casi en exclusiva del rumbo que acabe tomando el gobierno local de Benidorm.
El nuevo alcalde, Agustín Navarro, no piensa renegar ni de su pasado socialista ni tampoco abdicar de la gestión de Zapatero. Todo lo contrario. Su primer paseo oficial como primer edil, de hecho, por las calles de la localidad fue el pasado jueves, precisamente, para visitar las obras de rehabilitación del edificio en el que estaba ubicada antiguamente la casa consistorial, un proyecto financiado con fondos del "plan Zapatero". El papel que juegue el Gobierno de España será determinante: el primer edil benidormí pretende obtener financiación para la segunda fase del paseo marítimo, entre otros proyectos, lo que abriría una vía para poder "vender" una gestión ligada en exclusiva a los socialistas.
En ese escenario, el equipo encabezado por Agustín Navarro confía que todos esos elementos sean valorados por los ciudadanos y que, en los próximos meses, los sondeos que Ferraz suele encargar en los municipios de más de 50.000 habitantes para calibrar sus opciones electorales y los posibles candidatos arrojen una mejora de las expectativas en las urnas que obliguen a la dirección federal del PSOE, que es a la que corresponde validar la candidatura de Benidorm tras la propuesta que realice la asamblea local, a plantearse el regreso de los concejales al partido e, incluso, la posibilidad de que algunos vuelvan a figurar en la candidatura. En esa dirección, de hecho, apuntaba el secretario general del PSPV en Benidorm, Rubén Martínez, hace unos días cuando se mostraba partidario de repescar a parte de los ediles porque, a su juicio, enriquecería la candidatura. Pendientes de su gestión, por tanto, pero también de reojo de la política nacional. ¿Qué pasará hasta 2011 con el pacto contra el transfuguismo? Esa puede ser otra clave para determinar lo que ocurrirá con los ediles benidormís. A día de hoy, el acuerdo -con el PP urdiendo otra moción de censura con tránsfugas en Galicia- está tocado de muerte. Se incumple de forma sistemática y los populares ya han puesto sobre la mesa la posibilidad de que se rompa, una decisión que facilitaría aún más la posibilidad de una amnistía en Benidorm.